18 dic. 2014 |

De edificaciones y demoliciones





Edificar es vital y tremendamente necesario, solo piensen en la cantidad de personas que necesitan una vivienda propia, si alguien no comienza a edificar, esas personas nunca gozarán de lo que significa tener un hogar propio, y de todos los desafíos y pruebas que implica tenerlo.
Yo se que tener una casa no es algo fácil, hay que tener dinero para aquello, no somos nosotros quienes regularmente nos construimos nuestros hogares con nuestras manos, pero de alguna forma, al levantarte temprano para ir a trabajar, al hacer horas extras, al dejar a tu familia varias horas del día de lado, con el fin de obtener el dinero para tu casa, con ese hechos estás edificando tu casa.
Todo esto me hace pensar en lo imprenscindible que es la edificación, y en algunos lugares es mucho más imprescindible la destrucción antes de edificar, pero uno NO debiese pasar más tiempo en la destrucción que en la edificación, es más, hay que ser más especialista en la edificación que en la destrucción, hay que sacar más medidas en formar algo, que para destruirlo, lo que me hace reflexionar en ¿Cuánto me he perfeccionado yo para edificar mi casa espiritual? Debo considerar esto, ya que de mi esfuerzo por edificar, saldrá la magnitud y la calidad de mi casa espiritual.
Efesios dice que los ministerios están para edificar… no tienen otro fin, y como ya dije, hay veces donde uno debe derribar argumentos y altiveces que vienen a entorpecer la edificación, pero ¿debo pasarme toda la vida destruyendo? Claro que no, si mi vida se basa en tan solo una constante crítica hacia los demás y su manera de llevar el evangelio, entonces quizás, me quede tan solo en una parte demasiado básica del evangelio, que por lo demás, no es la “mala noticia de destrucción”, sino la buena nueva de salvación.
Yo puedo vivir usando mi ministerio para destruir o para edificar, eso dependerá de mí, pero si soy bíblico y “ortodoxo”, entonces debo comprender que mi llamamiento es, por parte de Jesús A EDIFICAR.
Hay personas que al parecer trabajan en el tema de la “demolición espiritual” todo lo que escriben o dicen tiene ese prisma destructivo, que siempre (por desgracia) deja un sabor amargo a polvo de derrumbe, quizás, ese mal enfocado ministerio necesita ser SANADO por Cristo, que dicho sea de paso, edifica, enseña y llama a ser como Él, “manso y humilde de corazón, para que encuentren paz para sus almas”.
Hay cosas que yo no podré cambiar, como por ejemplo, que la apostasía se levante tan fuertemente en este tiempo, que hayan divisiones, que la inmoralidad crezca, etc. Pero, si bien no estoy de acuerdo con ello, y aborrezco el pecado, si paso todo el tiempo de mi ministerio solo “derribando argumentos” mentirosos, de alguna manera entonces he caído en la trampa del diablo, solo que desde una distinta perspectiva, por que, aunque ya no estoy sujeto a la naturaleza caída, solo me dedico a destruir y derribar, es decir, el diablo ya no me tiene en sus garras, pero, me tiene pendiente solo de él, mientras que mis ojos debiesen estar fijamente pegados a Jesús.
Por otro lado, solo edificar no es lo importante, es imprescindible saber ¡¡Con que edificare!! Y es en este punto donde debemos analizar “cuanto de Cristo y su palabra hay en nosotros”, y no me refiero a “cuánto hemos aprendido o memorizado de su palabra”, sino más bien, “cuanto vivimos su palabra, cuanto de Cristo hay obrando ahora en nosotros”.
Sin Jesucristo no hay salvación, y una vez que la hay, sin vivir para Cristo no se podrá conservar esa vida eterna, y conservándola solo se es salvo si se es perseverante HASTA EL FINAL, y perseverante en todo aquello que Jesús dice de Él mismo. 

Hay que ser fieles a Dios, hay que vivir en santidad, hay que obedecer a toda su palabra, y hay que incluso morir por la fe si es necesario.
Ningún hombre que tomando el arado, si mira hacia atrás es digno de Jesús, tan solo tiene que mirar hacia su pasado como codiciando el volver a él, para perder toda dignidad en el Reino de los cielos.      Comprendamos que edificar en la vida cristiana, no es llenarnos de argumentos teológicos, sino más bien, es llenarnos de Cristo, de su persona, de su esencia, de su vida, de esa vida que está dispuesta a dejarlo todo con mucho gusto, con tal de agradar al Padre.
Edificar es establecer los principios tales como “la sujeción, el respeto a la autoridad, el amor hacia Dios y hacia el prójimo, el ser dadivoso y el corregir y aborrecer toda expresión pecaminosa en un marco de respeto y justicia”, y cuando pienso en esto, veo a un Jesús franco y firme, pero siempre respetuoso, diciéndole a Nicodemo “si no naces de nuevo, no podrás ni siquiera ver el Reino del que te hablo”.
¿Jesús sabia que en el fondo Nicodemo buscaba más congeniar su doctrina que “adorarlo como Hijo de Dios”? Claro que si, sin embargo, en un marco de respeto y firmeza, le dijo que debía experimentar un pentecostés para alcanzar la salvación.   No lo humilló, no le dijo “religioso inmundo e hipócrita”, no le llamo “perro que me rodeas”, no le expulsó de la posibilidad de entrar en el Reino, tal y como, no dijo ni una sola palabra de juicio estando en la cruz.
Estimados, dediquémonos a edificar la verdadera palabra de Dios, y solo a derribar, cuando Cristo lo estime necesario, no olvidemos que el mandato a los ministerios es principalmente A EDIFICAR EL CUERPO DE CRISTO, no a derribarlo.

Dios te bendiga,

Profeta de Dios
26 nov. 2014 |

EL TAN CONTROVENCIAL 10%



 


Malaquías 3:11  Reprenderé también por vosotros al devorador,  y no os destruirá el fruto de la tierra,  ni vuestra vid en el campo será estéril,  dice Jehová de los ejércitos.

El tema del diezmo, es un tema muy controversial, existen muchas interpretaciones al respecto, hay quienes los refutan completamente, aludiendo a que el diezmo no es para el nuevo testamento, y otros que se aprovechan del principio bíblico para abusar de las personas, pero creo que hay algo que no podemos negar, EL DIEZMO ES BIBLICO, y lo que es bíblico, es PARA MI, no es para los inconversos, no es para gente de otra religión, si algo es bíblico, debe ser digno de ser tratado en mi vida, en perspectiva, con altura de mira, y desde la premisa de “cómo puedo aplicarlo a mi vivir”.

Me llamó la atención una cosa medular sobre el diezmo, y es que Dios dice lo siguiente “REPRENDERÉ DE VOSOTROS AL DEVORADOR”, esto me hace pensar ¿en cuántas cosas mi vida puede estar siendo devorada? Es que el llamado a diezmar, no es solo una cuestión de dinero, sino más bien un acto de obediencia, si alguien obedece (entre otros) este principio, tiene una promesa de Dios “el reprenderá al devorador”, él reprenderá a aquello que se devora mi paz, aquello se devora mi amor por Dios, mi familia y la obra, aquello que se devora mi gozo, aquello que me roba el sueño, aquello que se devora mi salud, etc., etc., etc.

El diezmo no es una ley, lo fue en el antiguo testamento para Israel, pero Abraham diezmo antes de la Ley, y considero que si para Jehová no hubiera sido importante destacar esta acción, entonces simplemente no la hubiera permitido en la escritura ¿esto basta para que el diezmo sea una doctrina en este tiempo? Pues es curioso como el sacerdocio de Melquisedec (Y NO EL LEVITA) se destaque en el Nuevo Testamento, y que además DE ESE SACERDOCIO (no del Aarónico), se destaque que proviene el sacerdocio de nuestro Señor Jesucristo.     Curiosamente, es A ESE TIPO DE SACERDOCIO es al que le diezmó Abraham, y no al Levita, es más, la escritura destaca que Leví estaba “los lomos de Abraham, cuando Melquisedec le salió al encuentro”.  

Sinceramente, yo no creo que Dios quiera “imponernos” el diezmo, sino más bien, creo que él creó el diezmo por dos razones:

1)     Para librarnos de la avaricia, que es una manifestación idolátrica hacia el dinero, porque seamos sinceros ¿el dinero que no diezmo, en quien lo gasto? Pues, excepto algunas contadas personas, el resto de los mortales, el dinero que podríamos gastar en el sustento de un ministerio, al no diezmar, lo gastamos en lo nuestro, y en nuestros deseos.

2)     Para el sustento de ministerios espirituales, tales como el de Melquisedec (la orden sacerdotal de Jesús), ministerios que hacen su trabajo de pastorear, alimentar espiritualmente, y guiar hacia Cristo a las ovejas que están allí.

El simple hecho de que existan “pastores” que abusan del principio del diezmo, no invalida al diezmo como LA manera que tiene Dios, para el sustento de SU obra.           El diezmo no tiene la culpa de que algunos abusen de él, como muchos medicamentos no tienen la culpa de que se les manipule como droga.      Es curioso como muchos medicamentos tienen tantos usos positivos, sin embargo, en muchas ocasiones se les usa para drogarse, de esa misma manera, el diezmo contiene en si un montón de bendiciones espirituales y materiales, sin embargo, muchos abusan de él, la culpa no es del medicamento, sino, de quien abusa de él.

El diezmo es bíblico, es una creación de Dios, no de los hombres, y como tal, como todo lo que está en su palabra, permanece para siempre.            Es injusto solamente apropiarse de las bendiciones de Abraham como el Padre de la fe, dejando de lado las responsabilidades y el precio que pago Abraham, no podemos particionar la escritura como más nos acomode, porque lo que el hombre siembra, eso cosecha, y si sembramos el “creer” solo la mitad de la escritura, también entonces cosecharemos solo la mitad de las “bendiciones” que están en la escritura.

Alguien a esta altura puede decirme ¡¡pero los Apóstoles en la iglesia primitiva jamás pidieron diezmos!! Y es verdad, no hay registro en el libro de los hechos, sobre la “imposición” de los diezmos, sin embargo, si hay registro de gente que “vendió todo lo que tenía” y lo puso a los pies de los Apóstoles, y por causa de ponerlo a los pies de los Apóstoles, nadie de los que vivía en la comunidad, padecía necesidad. ¿Cuántos de nosotros venderíamos todo lo que tenemos para ponerlo a los pies de un ministro? Todo debe entenderse en el contexto, nosotros no vivimos en comunidad, ni creo que ese sea el “único” modelo de sociedad que Dios desee para nosotros, así que extrapolando “el principio” de “dar todo” y que nadie “padecía necesidad”, obtenemos como resultado, una comunidad de creyentes en Cristo, que aportan el 10% de sus ingresos al ministerio, con el fin de que el ministro que asiste a esa comunidad, pueda dedicarse a pastorear espiritualmente a esa comunidad, y así nadie tenga necesidad.

Debemos comprender que nosotros no le pertenecemos en un 10% al Señor, el nos compró por completo, en cuerpo, alma y espíritu, somos de él en nuestras finanzas, en nuestros sueños, nuestros hijos son de él, nuestro futuro, por lo tanto, el “PRINCIPIO DEL DIEZMO”, muestra la grandeza de la mente de Dios, porque Él nos sustenta con el trabajo, nos da el sueldo, y de ese sueldo que le pertenece en un 100% a Él, nos pide solo la decima parte, para con ello pagarle a SU SIERVO.

Quiero destacar que yo no soy pastor, y jamás en la vida e recibido el diezmo de nadie (para que no crean que tengo alguna pretensión) pero he creído en este principio desde que nací de nuevo, sin que nadie más que el Espíritu Santo, pusiera ese sentir en mi corazón.           Recuerdo que llevaba un mes de converso, asistía a una congregación donde nadie me dijo que debía o tenía que diezmar, yo era un estudiante becado, y con el 10% de mi beca, diezme en aquellos años $4.300 pesos, recuerdo con exactitud la gran sensación de gratitud que sentí en mi corazón cuando eche ese sobre en lo que llamamos “alfolí”, gratitud por que sentía que hacia lo correcto, que mi vida comenzaba a estar en orden, gratitud por qué me sentía salvado, libre de todo lo malo que traía de mi vida pasada, diezme con gozo por que de todo lo que había hecho Jesús por mí, yo lo único que podía hacer, era dar el diezmo.  Insisto, nadie me enseñó sobre diezmar, fue un impulso 100% espiritual, porque eso es el diezmo, no algo legal, sino una manifestación espiritual.      Quien no está atado a la avaricia, no encontrará ninguna excusa válida para diezmar, porque después de todo ¿Qué es el 10% de tu sueldo, si Dios entrego a su hijo en un 100% por nosotros?

Recuerdo un tiempo de escases económica en mi casa, le comenté a mi pastor a manera de testimonio que el gas que estábamos ocupando en mi casa, era del mes pasado, y que no se había acabado solo por milagro, recuerdo que me reí con gozo cuando le conté, porque Dios era fiel.   Pasaron unos días, y mi pastor me preguntó ¿y cómo sigue el balón de gas? Yo nuevamente, con un corazón agradecido del amor de Dios le dije “sigue bien, aún nos dura”, entonces él saco de su bolsillo $20.000.- y me dijo “toma, para que compren el gas”, mis ojos se llenaron de lagrimas, y mi primera reacción fue “se los voy a devolver”, pero el Espíritu Santo me dijo ¡¡No se los devuelvas!!, le dije inmediatamente ¡¡No se los voy a devolver, solo por que el Espíritu Santo me dice que no lo haga!! Y él me dijo “eso es porque Dios me quiere bendecir”.

Quiero que sepan que esos $20.000.- pesos, eran en ese tiempo, la mitad del diezmo que yo le daba a mi pastor, y que mi pastor vive de la obra de Dios desde antes que me congregue con él (vale destacar que dejo su trabajo por orden de Dios, para vivir de lo que Dios le daría a través de la obra), y que nuestra iglesia no era una iglesia multitudinaria, considero que en ese tiempo, no diezmaban más de 15 personas, a los sumo.  En resumidas cuentas, él me pastoreó, hizo lo que dice la escritura, no solo oro por mí, sino que de su sustento, saco para sustentarme a mí.  Por favor, pregúntense en sus corazones ¿sería justo no diezmar en un ministerio así?.

Quiero que comprendamos que si nuestro problema para diezmar es que me causa duda que el pastor se gaste el dinero en algo congruente o positivo, o si yo siento que el pastor en general no se gana su sustento, entonces debo tener en cuenta que la escritura no me condena por la labor que “no hace” mi pastor, sino por aquella que “YO NO HAGO”, y si me parece que el ministerio donde me congrego no es  “una buena tierra”, entonces mi deber es buscar una “tierra deseable”, un pastor que me pastoree, alguien en donde poder cumplir con el principio del diezmo.

Finalmente, mi deseo no es condenar a quien no diezma, porque aunque quisiera, solo Dios salva, y solo Dios condena, no está en mi esa potestad, pero si quiero atacar a esa avaricia que está dentro de algunos corazones, avaricia que nos lleva dar excusa para no hacer aquello que está en la escritura, y que por no hacerla, perdemos, el devorador nos roba, nuestra semilla es escasa.                      Dios nos quiere libres, libres de no solo del pecado de la mentira o el robo, sino también de las ataduras que nos hacen amar el dinero, ya que en el fondo, quien no diezma, está atado por una cadena al dinero, porque estoy seguro, que si Dios llamase al pastorado a esas personas y les dijera que dejen su trabajo secular, para dedicarse a la obra del ministerio, “re-analizarían” su doctrina “anti-diezmo”, y todo este mensaje, tomaría un valor significativo para sus vidas.

Dios les bendiga,

Profeta de Dios.
2 jun. 2014 |

Liderazgo




…y mandó a Judá que buscase a Jehová el Dios de sus padres,  y pusiese por obra la ley y sus mandamientos. (2ª Crónicas 14:4)  

Ser líder no es algo fácil, tiene sus privilegios sin lugar a dudas, eres la cara visible de lo que lideras, y tienes gente a tu cargo que te sigue, pero así también, el líder es responsable de aquello que lidera, y debe responder por aquellos que tiene a su cargo, así que, como todo en la vida, ser líder además de ser un privilegio (adquirido o delegado) conlleva una gran responsabilidad.

Un líder puede definirse, como aquel (o aquella) que tiene la capacidad de ir por delante en un proyecto, y además cuenta con la virtud de alentar y guiar a otros al cumplimiento de ese proyecto.     Un líder alienta a otros, especialmente con el ejemplo, de no ser así, entonces más que un líder, sería un tirano.

En la biblia, aunque no aparece la palabra “líder”, está llena de historias y ejemplos de liderazgo, como por ejemplo, Moisés guiando al pueblo en el desierto, Josué guiando al pueblo en la batalla, Deborah sacando de la orfandad a Israel, y David, estableciendo el Reino de Dios en la tierra.   En fin, lideres hay por montones en la biblia, siendo el mayor y más ejemplar, Jesús el hijo de Dios, liderando a los doce, para convertirlos en los pilares de la iglesia primitiva.

Un líder es quien recibe el galardón en la victoria, pero también es quien recibe la humillación por el fracaso, por todo eso, un líder DEBE ser muy responsable de cada decisión que toma, porque si lo hace mal, entonces no solo fracasará él, sino todo aquel todos aquellos que lo siguen.
Los líderes están en todas partes, quizás tú no te has percatado, pero si eres dueño de un negocio, si eres presidente de alguna institución, si pastoreas personas, si eres padre de familia, entonces, tu eres un líder, y como ya dije anteriormente, tienes tantos privilegios como responsabilidades, que todos los que están tras de ti lleguen al cumplimiento final de su propósito en esta vida o proyecto, dependerá tanto de ti como de ellos.

Recuerdo a alguien decir “si mi padre hubiera hecho bien su labor, hoy yo y mis hermanos brillaríamos” y quizás no estén de acuerdo conmigo, pero eso es en gran porcentaje LA VERDAD, por una parte yo puedo usar eso como una escusa para ser un mediocre toda mi vida, pero no puedo restarle la gran importancia que tiene para una familia, la labor de un Padre.

Un líder, es un Padre de alguna manera ¿y cómo es un Padre? Es alguien que tiene privilegios, se merece el respeto de su familia, pero es responsable de la mantención de está, de proveer los recursos necesarios para su subsistencia, tanto material, como moral, valorica y espiritual.      En gran parte, el triunfo o el fracaso de una familia, dependerá del líder, dependerá del Padre.

Israel, por ejemplo, se levantaba como una nación poderosa, CUANDO SE LEVANTABA UN LIDER QUE HACIA LO BUENO DELANTE DE LOS OJOS DE DIOS.  Por favor, entiéndanme con claridad, el que Israel triunfará NO SOLO DEPENDÍA DE SU DIOS, sino principalmente de SU LIDER, si el Líder hacia lo correcto conforme a la voluntad de Dios, Dios que jamás pierde ni falla, les daba la victoria en todo aquello que estaba por delante.       En el ejemplo de 2ª de Crónicas vemos que Asa comenzó a hacer lo bueno delante del Dios de sus padres ¿y como hizo lo bueno mientras gobernaba? ¿Lo hizo preguntándole al pueblo que hacer o que era lo mejor para ellos? La verdad es que el futuro de Israel no podía depender de la democracia, no podía depender de lo que la gente quería hacer, porque cada vez que un gobierno se levantó buscando el favor del pueblo, entonces DESECHÓ EL FAVOR DE DIOS.

Esta es la clave de un liderazgo exitoso, en todo orden de cosas, NO HACER LO QUE LA GENTE QUIERE HACER, SINO HACER LO QUE DIOS QUIERE QUE YO COMO LIDER HAGA.

Dice la escritura que Asa MANDÓ a Judá que buscase a Jehová, y pusiese POR OBRA la ley y sus mandamientos.      En este preciso instante, la “señora democracia” levantará su voz diciendo “pero ¿Qué sucede con aquellos que no creen en ese “Dios de los padres”?” yo no sé tú, pero al oír eso ¿puedes oír como yo, la voz del rebelde satanás detrás de eso?.

Cada vez que Israel fue tras el Dios que quiso, he hizo lo que mejor le pareció, obtuvo un rotundo fracaso en su gobierno, pero cada vez que HIZO LA VOLUNTAD DE DIOS, obtuvo victoria en todo aquello que le venía por delante.

Esto debe hacerte reaccionar como líder, de tu casa, de tu iglesia o incluso de tu negocio, NO PUEDES PROSPERAR A LA MANERA DE DIOS, SINO HACES LA VOLUNTAD DE DIOS.

De tiempo en tiempo alguien me dice por allí ¿Por qué no te formas tu propia iglesia? La verdad es que “crear una personalidad jurídica que se llame iglesia” en este país no es difícil, pero HACER LA VOLUNTAD DE DIOS, puede costarte todo en esta vida.                Esto no se trata de levantarte a ti mismo como líder, esto se trata de que como líder no hagas otra cosa que LA VOLUNTAD DE DIOS.     
Asa no consultó al pueblo que “creía el pueblo que sería bueno para ellos” él consultó con Dios, como quería Dios que gobernará el pueblo de Dios.

Debes preguntarte ¿Cómo Padre de familia estoy haciendo la voluntad de Dios en mi familia, o estoy guiando a mi familia como mi familia quiere? De la respuesta a esa pregunta dependerá el triunfo o la derrota de aquellos que están bajo mi liderazgo.

No importa cuánto tiempo pase, ni si me parece agradable o no, pero todos un día rendiremos cuenta de cómo gobernamos aquello que tuvimos en nuestras manos, y en ese día, el haber hecho la voluntad de aquellos que debí liderar, en vez de haber hecho lo correcto, entonces pesará en mi contra como el administrador de lo que Dios puso en mis manos.                  Haz la voluntad de Dios, no importando el precio, porque cualquier precio en este mundo, no se comparará con la vergüenza eterna, cuando tengamos que ver a Dios cara a cara.

Dios te bendiga,

Profeta de Dios.