23 dic 2011 |

Simplemente inseparables


Juan 14:23  Respondió Jesús y le dijo: El que me ama,  mi palabra guardará;  y mi Padre le amará,  y vendremos a él,  y haremos morada con él.

El evangelio de Juan establece, a mi parecer, una enunciación bastante poética (pero no menos real) sobre la persona de Jesucristo, el comienza diciendo En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Juan 1:1, el verbo (acción) que creo todo el universo, todo lo que existe tanto en lo visual o terrenal como en lo espiritual, todo paso por la acción del verbo, por el rugido del León de la tribu de Judá, el verbo es sin lugar a dudas el gestor de la creación entera, él junto al resto de la Trinidad, dieron vida a todo lo que hoy existe y de lo cual hoy podemos disfrutar. 

El verbo en este versículo, es traducido desde el griego Logos, que se define entre otras como: Palabra, evangelio, razón o doctrina, y se usa para definir, a toda la palabra canonizada, es decir, toda la palabra inspirada por el Espíritu de Dios y revelada a los hombres, desde el Génesis hasta el Apocalipsis.                       Logos también es la palabra usada por Jesús, en la explicación de la parábola del sembrador (Mateo 13:19) donde define a Logos (palabra) como aquella palabra de proviene del Reino, es decir, el evangelio.    Todo esto indica una cosa, que el Verbo creador y su palabra no son otra cosa que simplemente, una misma cosa, en esencia Jesucristo es la biblia y la biblia es lo que carnalizó (hizo carne) Jesucristo.

Él es quien se siembra asimismo en los corazones de los hombres, buscando una tierra buena y fértil que quiera producir en ella la misma vida del Hijo de Dios en sí, Él es quien se mete en el corazón del hombre y lo apega asimismo, buscando producir fruto abundante y una fuente de agua que salte para vida eterna.

Que hermoso es conocer a Dios, realmente Él no tiene comparación, solo piensen en aquel carpintero de Galilea, que antes de ser concebido por el Espíritu de Dios en el vientre de María, estaba sentado YA, desde siempre y antes del origen de todas las cosas, a la Diestra del Padre, creando y gobernando toda su creación, y un buen día él mismo quiso ser el artífice de la salvación del alma del hombre ¡¡Que Glorioso!! Saber que ese magnífico Verbo, hoy por la fe, vive en nuestros corazones, sinceramente, Yo no merezco tal honra.

Ahora bien, quizás muchas de estas cosas que a mí me maravillan, a la mayoría no les provoque nada, por la simple razón de que ya manejan esa información en sus mentes, ¡¡a sí, yo sabía que Dios es el creador, que murió por mí y que ahora vive en mí!!.     Qué pena es darse cuenta cómo podemos hacer tan pequeño algo tan magnifico, por no tener un corazón con las prioridades correctas, o quizás simplemente no nos hemos dado cuenta de lo que significa todo esto ¡¡es que es Dios mismo viviendo en mí!! Es el verbo que una vez se hizo carne el que hoy Reina para siempre a la diestra de Dios, es Jesús el carpintero que murió por mí, un sucio y vil pecador, para que yo hoy pueda por la fe en su sacrificio ir al cielo y para siempre estar con él.                      Que simple puede parecer el respirar, mientras hay aire, pero que complicado será (ni Dios lo quiera) cuando ese suministro sea cortado, en ese día agradeceremos aquello que menospreciamos, ignoramos y contaminamos, Dios quiera que cuando decidamos conocer, amar y apreciar a Dios, no sea demasiado tarde (Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Isaías 55:6).

El asunto es que el verbo hecho carne, es también su propia palabra, es también La Verdad, Él es La Vida misma, y como muchos lo habremos sentido alguna vez, cuando escuchamos su palabra, esa Palabra produjo vida en nuestro interior en aquellos lugares donde había muerte, trajo luz donde estaban las tinieblas, produjo esperanza donde abundaba la desolación, provoco aliento donde solo reinaba la depresión, eso es La Palabra de Dios, el mismo lo dijo en Juan 6:63 las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Son aliento y sustento, son fuerza y vigor, en definitiva, la Palabra de Dios es Jesús, siempre lo ha sido y siempre lo será.

Ahora, entendiendo esto, que Jesús es La Palabra de Dios y que La Palabra de Dios es Jesús, podemos también comprender lo que Lucas 21:33 quiere decir… El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. El cielo y todo lo creado por La Palabra pasará, pero La Palabra misma siempre existirá porque siempre ha existido, porque tiene la virtud de ser eterna, tal y como Jesús es eterno.

Por todo esto, debemos comprender la importancia de La Palabra de Dios, es que la escritura dejada para los hombres (La Biblia) no es simplemente un libro de bonitas sugerencias para mejorar nuestro estilo de vida o para ayudarnos en los momentos difíciles, ciertamente hay verdad en aquello, pero La Palabra de Dios es mucho más que eso, ES VIDA, ES VERDAD, ES JESÚS, ES EL HIJO DE DIOS plasmado en un libro ¿o de donde creen que ese precioso libro ha cambiado tantas vidas desde siempre? Pues porque en él esta intrínsecamente adherido todo lo que Cristo es.
Su Palabra es el refrigerio para muchos cristianos que hoy padecen persecución por La Palabra, es la fortaleza del quebrantado y el aliento del que ya no tiene fuerzas, como también la vara que corrige al indisciplinado y el cayado que endereza al que por alguna razón que ve torcido.       En definitiva, La Palabra del Señor, LO ES TODO.

Habiendo comprendido la preponderancia de La Palabra, quisiera que meditáramos un momento respecto de lo mismo, he oído a muchos “cristianos” decir lo siguiente: ¡¡bueno, yo solo desobedezco en “esto” la palabra, pero el resto está en orden!! ¡¡Yo lo único que hago, es no congregarme!! ¡¡No importa si tal persona no es convertida, igual me quiero casar con el  (ella) yo la puedo llevar al Señor y ayudar en su conversión!! En fin, testimonios como este abundan en las “iglesias” de hoy, y aluden para respaldar sus hechos que ¡¡Dios es amor!! Olvidando que Dios por AMOR,  AZOTA Y CORRIGUE a todo aquel que toma por hijo (Hebreos 12:6), y que SU PALABRA dice, que Él jamás nunca tendrá por inocente a un culpable (Éxodo 34:7), eso dice su palabra, eso dice Jesús, ESO ES JESÚS.

Sin embargo, mucha gente hoy esta engañada, creyendo que puede “seguir” a Jesús, “amar” a Jesús, “vivir” en Jesús y recibir el Amor de Jesús, pero pasando por alto LA PALABRA DE JESÚS, sin comprender que eso es nada menos que imposible.

El enemigo ha hecho un excelente trabajo tratando de convencernos que podemos separar a Jesús de su palabra, siendo que hacer eso es tan ridículo como creer que el metal un día se convertirá en madera, y aunque yo revista de madera un trozo de metal, lo rellene por dentro y lo envuelva por fuera con la madera más hermosa del mundo, pues, el metal, seguirá siendo metal hasta que un día se desintegre, de esa misma manera, yo jamás podre separar a Jesús de su palabra, simplemente porque es IMPOSIBLE, yo puedo creer que lo separo, puedo imaginar a un Jesús sin biblia, puedo creer que él me permite pecar y pecar, y seguir pecando deliberadamente y mantener cerrada la Biblia, auto convenciéndome que puedo tener un salvador fuera de la escritura, uno que pasara por alto todos mis pecados no arrepentidos, aunque LA PALABRA diga lo contrario.

Hoy puedo ver ministros así, hablando sobre lo que dijo otro “ministro” sobre un tema en particular, torcido versículos y sacando de contexto cosas de la biblia, para establecer “nuevas” doctrinas que nos muestran a un Jesús ajeno a su PALABRA.               Por ejemplo, he oído de bocas de ministros decir que Dios dejo a los médicos para aquellas personas que no tienen fe, es decir, el Profeta Eliseo, a pesar de hacer una cantidad considerable de milagros, incluso después de muerto, no tuvo la fe suficiente para sanarse asimismo, tal como dice 2ª de Reyes 13:14 Estaba Eliseo enfermo de la enfermedad de que murió.  Eso es tener un Jesús fuera de la biblia, uno que dice cosas fuera de los registros de la escritura, y alguno me dirá ¡¡pero Eliseo es Antiguo testamentario, hoy tenemos la fe, la gracia y el Espíritu Santo!! Pues Dios es uno solo, no cambia, y el mismo Dios de Eliseo, fue el del Apóstol Pablo inspirándolo a escribir a su consiervo Timoteo en el versículo 5:23 Ya no bebas agua, sino usa de un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades. Pues aquí vemos al escritor de la mayoría del nuevo testamento, promoviendo la falta de fe, ante un siervo con menos fe que él, ya que no existe otra explicación que la falta de fe para que Pablo le diga a Timoteo que use vino para menguar sus dolores estomacales.
Por otra parte, también he sabido de ministros que saben que los miembros de su iglesia viven en relaciones extramaritales, de todas maneras les permiten predicar, ministrar la alabanza o enseñar en sus escuelas dominicales ¿Qué es esto, sino separar la figura de Cristo de su palabra? Pues estos se justifican diciendo ¡¡es que Dios es amor!! Claro que lo es, pero no es solo amor, también es fuego consumidor y yo no puedo tomar solo la mitad que me conviene de Cristo y su palabra, o tomo todo de Dios o no tomo nada de él, es IMPOSIBLE tomar a Cristo, y dejar de lado su palabra.
He escuchado testimonios de líderes de jóvenes de iglesias que fornican en su noviazgo, pero sin embargo, siguen liderando y guiando a otros jóvenes, y se justifican diciendo ¡¡bueno, la carne es débil!! Claro que la carne es débil, eso es escritural, pero también lo es decir ¡¡¡PERO EL ESPÍRITU ESTÁ DISPUESTO!!! (Mateo 26:41) Si por el Espíritu de Dios hacemos morir las obras de la carne, viviremos (Romanos 8:23) Yo me pregunto ¿Qué hace esa gente pecando deliberadamente y aun congregándose como si nada malo ocurriera? Pues están dividiendo a Jesús de sus dichos, separando a Dios de su palabra, creyendo que pueden tener un Dios con un porcentaje de la biblia que les conviene, dejando de lado la parte de Dios que les molesta, que les corrige, que les demanda vivir en santidad, se justifican en una gracia descontextualizada, separa de la verdad de Dios, solo se afirman en el refrán popular (y bíblico) de que Dios es Amor, dejando de lado las palabras de Jesús (que son Él mismo) diciendo ¡¡No todo el que me dice SEÑOR SEÑOR, entrará al Reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos!! (Mateo 7:21)

No podemos tener a un Jesús como la puerta a la vida eterna (Juan 10:9), sin un camino estrecho que transitar (Mateo 7:14), no podemos separar a Jesús de sus palabras, no por que no podamos intentarlo y auto engañarnos creyendo que sí, sino porque en esencia es IMPOSIBLE, tan IMPOSIBLE como respirar sin aire, así de imposible es separar a Cristo de la vida que produce obedecer su palabra.

El Fallecido Pastor David Wilkerson, predicó una vez un sermón que se llama ¡¡Uno mayor que Salomón!! Y menciono a la Reina de Sabá y todo lo que regalo a Salomón en gratitud por sus consejos, y como ella comprobó por si misma que la sabiduría del Rey era digna de obedecer, pues Jesús dijo esto… He aquí uno más que Salomón en este lugar (Mateo 12:42) ¿Cuántos de nosotros no haríamos lo imposible por tener una audiencia con el Rey Salomón si hoy existiera, no sería fascinante recibir dirección del hombre más Sabio del mundo para todas las áreas de nuestra vida? Pues si estaríamos dispuestos a hacer eso ¿Por qué no estamos dispuestos a obedecer la Palabra de aquel que Es Mayor que Salomón? Creemos en el Jesús de la biblia, pero con nuestros hechos lo separamos de su palabra, es tragicómico, creemos en el Dios de la Biblia y nos fundamentamos en ella para decir que es verdad, sin embargo, no vivimos por los principios de la misma, es casi una paradoja digna del cine, como el planeta de los simios, que si el hombre no hubiera viajado del pasado al futuro nunca hubiera habido eso de revolución primate, así de paradójico es CREER en el Jesús de la BIBLIA, pero no obedecer lo que dice la BIBLIA.

El evangelio de Juan 14:21 dice lo siguiente: El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.      Quizás, el hecho de no obedecer La Palabra de Dios, pase por una cuestión de amor, y es que tenemos sus mandamientos, los conocemos, sabemos que mentir, robar, adulterar y manipular las situaciones es pecado, sin embargo ¿Por qué no obedecemos los mandamientos? Pues quizás hemos separado a Jesús de su palabra, porque tal vez nos amamos tanto a nosotros mismos que no somos capaces de separarnos a nosotros mismo de nuestro pecado, por amor a él.            ¿Qué pasa con el cristianismo actual, tan lánguido y sucedáneo del original? Creo que hemos perdido la memoria, han pasado tantos años y las hojas de este árbol se han cambiado tantas veces, que nos hemos olvidado de nuestra raíz.

Ser cristiano en la iglesia primitiva era sinónimo de ser mártir, y ¿Por qué? Pues porque esa iglesia sabía que Jesús había dicho que quién lo negaba aquí en la tierra delante de los hombres, Él lo negaría en los cielos delante del Padre (Mateo 10:33), y eso es imposible de obviar, porque Jesús lo dijo, y no se puede tener en el corazón al Jesús de la palabra, sino se es capaz esforzarse por vivir esa palabra.

Dios te bendiga,

Profeta de Dios.
1 dic 2011 |

Medias/Mentiras




Judas 1:4 Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.
Hace unos días escuche una historia, sobre una plaga de ratas en un parque de EEUU. En el cual, para exterminar la plaga, se usó 80% de grano de maíz, y 20% de veneno para ratones, el resultado fue el esperado, la plaga de ratones fue desecha con éxito.         En otra ocasión, escuche la historia de cómo los esquimales mataban a los lobos, y ellos empapaban con sangre una daga, luego dejaban que el frio congelara esa capa de sangre y sobre esa, ponían una segunda y tercera capa de sangre, y luego dejaban el puñal enterrado en el hielo, y el lobo al ser atraído por el olor de la sangre comenzaba a lamer la daga, lo lamia tanto que la misma lengua del lobo se adormecía con el hielo y ya no solo saboreaba la sangre congelada en el puñal, sino también la suya propia, al cortarse con la daga su propia lengua adormecida, luego que el animal soltaba el puñal, ya no podría morder a nadie por el dolor que sentía en su hocico, y eso lo hacía completamente vulnerable.
Ambas historia tienen varias cosas en común, no solo que se trata de animales, ni que se trate de la captura o caza de estos, sino que el factor común en estas, es EL ENGAÑO.                     Las ratas comieron el veneno oliendo el maíz, tal y como el lobo lamio y lamio el puñal con su propia sangre, pensando que era la sangre de otro, sin embargo, ambos animales mientras engullían lo que ellos creían un maravilloso festín, simplemente estaban firmando su sentencia de muerte, es decir, estaban engañados.
He aprendido en mi caminar cristiano, que la mentira descarada no es tan nefasta como la encubierta, porque cuando yo sé que me están mintiendo en la cara, sé a qué atenerme y tengo la clara opción de no creer esa mentira, pero si alguien osa mentirme, usando medias verdades, usando testimonios semitorcidos, y apelando a mi sensibilidad, pues claramente tengo más opciones de caer en la mentira y ser engañado.               La mentira no es otra cosa que todo lo contrario a la verdad, pero también lo es una verdad a medias, de seguro que las ratas de la historia pasada, no hubieran comido el veneno, si mezclado con él, no hubiera habido un gran porcentaje de delicioso y oliente grano de maíz, como tampoco el astuto lobo hubiese lamido la daga mortal, sin antes haber sido embetunada en una llamativa y sabrosa sangre, así funciona la media mentira, la peor de las mentiras, aquella que hace uso de medias verdades para lograr el engaño.
Pienso un poco en el dialogo de Eva con la astuta serpiente (Génesis 3:1-6) esta no le dijo mentiras en su totalidad a Eva, sino que deliberadamente malinterpretando lo dicho por Jehová, confundió a Eva y le hizo creer que el contexto de lo que Dios había dicho, mostraba que el creador era un ser egoísta que solo quería lo mejor para él mismo, ¿Qué falso, verdad? Si cuando Dios nos dice ¡¡No mataras!! Nos está diciendo ¡¡Si matas entonces iras a la cárcel, pagaras con dolor tu encierro, y si logras escapar en la tierra, el día que mueras sin arrepentirte ni haber pagado por tu maldad, entonces no podrás entrar en mi Reino, porque aquí los homicidas no tiene lugar!! (Apocalipsis 22:15) Pero claro, el diablo que se viste como un ángel luminoso, nos plantea que los mandamientos de Dios fueron establecidos para nada más que un estorbar nuestra “libertad”, pero lo que el enemigo no nos dice al tentarnos, es que una vez picado el anzuelo de la tentación, nos volvemos peces de su acuario personal, esclavos de nuestras propias pasiones, viviendo vidas nefastas y pérdidas para luego morir y perecer eternamente en el infierno,            y si consideran que soy exagerado, pues pregúntenle a algún drogadicto como cayo en ese vicio, pues, más de alguno dirá ¡¡solamente lo probé una vez, y ahora vivo en la calle por causa de la droga!! PUES, DE ESA LIBERTAD NOS HABLABA EL DIABLO MENTIROSO.
Pues bien, Judas 1:4 dice lo siguiente Porque algunos hombres han entrado encubiertamente… esta porción del versículo, me recuerda una de las frases de Jesús sobre los obreros fraudulentos… De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador. (Juan 10:1) pues el que entra encubiertamente, no es menos que un emisario del diablo, haciendo la obra del mismo, matar, ROBAR, y destruir (Juan 10:10) y este que entra encubiertamente, no lo hace de una manera literal, no es que se encapuche la cabeza y se vista de negro para no ser visto en la obscuridad de la noche, sino más bien, entra APARENTANDO una actitud piadosa y bien intencionada, y supuestamente vestido de bondad, pero llegando el debido momento niega la eficacia de la misma piedad que profesa, hará uso de palabras bíblicas y a todo el mundo le parecerá como un hombre 100% evangélico, que vive bajo los principios más profundos del cristianismo, sin embargo, al momento preciso, hará uso del espíritu que hay en él (espíritu del diablo) y comenzará a torcer las verdades fundamentales de la palabra de Dios, con el fin de hacer caer a todo aquel que le dé lugar a tener por verdades, cada una de sus mentiras.
El Apóstol Pedro dice respecto a esto, lo siguiente: casi en todas sus epístolas (Pablo), hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición. (2ª Pedro 3:16).  Por desgracia, esto ya no es la excepción sino más bien la regla, tanto así que muchas personas que se han convertido al evangelio de corazón, al ser atraídas por estas doctrinas torcidas, hoy viven en un cristianismo de mentiras y engaños, pero que ellos sienten que son verdad, por el simple hecho que sus “mentores” extraen de la biblia lo que dicen, y de esto se trata este mensaje.         El problema no es citar la biblia cuando alguien predica, es más, debe citarla por que sino se estaría predicando asimismo y no la palabra de Dios, el asunto radica en que la citan diciendo que tal cosa a dicho el Señor, pero una vez dicho un 80% de verdades, sueltan el veneno diabólico y hereje en el resto del 20%, y aquellos que no buscan la luz de la verdad, creen que están comiendo 100% de grano puro, cuando lo que están haciendo, es beber gota tras gota de un cianuro miserable y asesino, que internamente les esta carcomiendo el espíritu, hasta finalmente llevarlos al infierno.
En el libro “el fuego de su santidad” de Scataglini, leí la siguiente pregunta ¿bebería usted un vaso de agua que tiene un 99% de agua pura y cristalina y un 1% de agua hedionda y de cloaca? Pues ¡¡por supuesto que no!!, sin embargo, eso es lo que hacemos espiritualmente cuando decimos ¡¡AMEN!! A las predicaciones que tienen un 80% de verdad bíblica con un 20% de herejía pura e infernal.

Hace unos días vi el video de un telepredicador de la prosperidad, donde este personaje le decía a sus miles de seguidores lo siguiente: ¡¡hemos leído Juan 10:10 muchas veces y no lo hemos comprendido bien, allí dice que el LADRÓN viene para matar, robar y destruir, sin embargo, nunca dice que EL LADRÓN, sea el diablo, pues piensen en esas personas que nos dicen ¡¡la prosperidad no es de Dios!! Pues es esa enseñanza, esa doctrina antigua la que nos viene a robar, matar y destruir, porque al final del versículo Jesús dijo ¡¡yo he venido para que tengan vida y vida en abundancia!! ¿Amen?!! ¿Pueden creer eso? Pues son miles las personas que se congregan con ese seudo “pastor o apóstol” y otras miles más lo ven por televisión y se engullen el veneno de su perdición cada vez que dicen ¡¡amen!! A sus mentiras.  ¿Es mentira que Dios nos quiere prosperar? Pues ciertamente Dios nos puede prosperar, y sin lugar a dudas hay gente que ha hecho buenos negocios y puede tener una vida cristiana plena, pero en ninguna parte de la biblia dice que Jesús anhela nuestra prosperidad económica, y si la anhelara, lo haría solo después que nuestra alma fuese prosperada.    Por lo demás, Dios puede prosperarnos, pero su finalidad no es esa, su finalidad es fortalecernos, animarnos y motivarnos con su Espíritu Santo para que perseveremos hasta el fin, hasta llegar a ser como Jesús.              
Tampoco él quiere nuestra pobreza, ni que seamos miserables, él nos provee del pan de cada día y de lo necesario para nuestra subsistencia y mucho más, pero Jesús dijo con claridad en Mateo 6:33 Primeramente buscad el Reino de Dios Y SU JUSTICIA y las demás cosas (aquellas que son necesidades no caprichos) os serán añadidas, ¿es pecado ser rico? Pues claro que no, pero tampoco lo es ser pobre, Jesús fue pobre ¿somos mejores que Jesús? ¡¡No, no lo somos!! No somos mejores que el apóstol Pablo y fue este quien dijo que estuviéramos contentos con comida y abrigo (1ª Timoteo 6:8) y la finalidad de ser cristiano no es ser extremadamente prosperado económicamente, sino, el llegar a ser como Cristo, en toda su expresión, en amor, misericordia, empatía y fidelidad a Dios, pero mientras estos falsos apóstoles, hijos del diablo, nos engolosinan las pasiones carnales y terrenales, nos es imposible llegar a ser tan desprendidos de nuestra vida terrenal, tal y como lo fue Cristo… En cuanto a la pasada manera de vivir,  despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos (Efesios 4:22) y es justamente la mentalidad terrenal la que caracteriza aquellos enemigos de la Cruz de Cristo y de la sana doctrina bíblica Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; 19 el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal. (Filipenses 3:18-19)     

¿No es terrenal pensar que Dios es un “hada” madrina que me creo para que yo fuera rico y famoso, para que cumpliese todos mis egoístas y no egoístas sueños, o para satisfacer hasta mis caprichos más básicos? Pues claro que aquello es terrenal, y no estoy diciendo que algunos de nuestros sueños coincidan con el plan de Dios y él los haga realidad, no estoy diciendo que la vida cristiana es una vida sufrimiento total, pero si es verdad que muchos de nuestros sueños jamás se cumplirán por parte del Señor porque no son parte de su voluntad y si, claramente la vida cristiana tiene sufrimientos, tiene dolor y pruebas, porque de lo contrario, entonces Jesús mintió al decir que en este mundo tendríamos aflicción (Juan 16:33) pero bendito sea el Hijo de Dios que junto con la aflicción nos declara que podemos confiar en él, por Él venció al mundo.
El problema con todo esto es que por años hemos dejado que cualquier seudo predicador del “evangelio” diga lo que descontextualizadamente le dé la gana, y nosotros a coro decimos ¡¡AMEN!! ¡¡Es que igual dijo cosas que me bendijeron, igual uso la biblia para decírmelo, y si analizamos profundamente, pues no es tan erróneo lo que dijo, pues yo me quedo con lo bueno y desecho lo malo!! Esto me dirá alguno, pues, yo le pregunto al tal ¿Cuánta herejía la biblia nos permite tragarnos? PUES NI UNA SOLA, y ¿Cuántos frutos buenos se le es permitido dar al buen árbol? PUES NI UNO SOLO, Mateo 7:18, dice lo siguiente: No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Esto no trata de que el árbol bueno tenga opciones para dar malos frutos, es que simplemente no tiene la capacidad para darlos, tal y como el MAL ÁRBOL jamás podrá, por más que quiera dar buenos frutos, o sea, una media verdad bíblica, es un mal fruto.    

Ahora bien ¿será que la herejía no es problema para Dios? Pues, mi estimado hermano, la herejía es tan pecado como lo es el adulterio y la fornicación, tal y como lo es la idolatría al dinero llamada avaricia… Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación,… herejías… y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. (Gálatas 5:19-21)
Con todo esto, dejamos que estos personajes nos leuden con su levadura herética desde nuestros televisores en canales como enlace, los leímos en sus libros y en nuestro corazón decimos ¡¡amen!! Cuando vemos un versículo de la biblia sacado de contexto y lejos de toda norma teológica, hermanos, el diablo nos ha engañado, nos puso 80% de maíz en nuestros pulpitos y 20% de veneno letal, y nosotros sumergidos en nuestra búsqueda de lo terrenal hemos dejado que el mismo enemigo de Dios predique, y no solo eso, sino que también nos establezca la doctrina que debemos seguir. 

Estas personas que encubiertamente se meten en la iglesia de Cristo y toman lugares de preponderancia en ellas, se caracterizan por una cosa, Judas 1:4 decía lo siguiente… hombres impíos, convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, estas personas nos dicen que beber una copa no es “tan” malo, si el pecado es no emborracharse, mientras que la escritura nos dice No mires al vino cuando rojea… (Proverbios 23:31) esto quiere decir, que ni aún pretendamos mirar el vino para no caer en la tentación de beberlo por su “atractivo y seducible” color, o por otra parte, se visten de un manto de religiosidad aludiendo a elementos externos tales como que el vestido largo en las damas y el traje (o terno) en lo varones, diciendo que estos son vestiduras santas, mientras que aun vistiéndose “decorosamente”, mantienen relaciones de adulterio, mienten y manipulan a la gente aludiendo a que si se van de sus congregaciones, entonces estarán prácticamente malditos y nunca encontraran otra iglesia tan “santa” como esa, en fin, estos falsos se caracterizan en que por una parte o por otra, convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, aludiendo a una liviandad carnal deliberada, o bien a una actitud religiosa extrema, que permite el libertinaje, pero de manera “moderada y recatada”, esto pasa hoy en las iglesias, mientras nosotros decimos ¡¡amén!!

Hoy existen muchos “cristianos” de cartulina, que saben más de futbol, de la telenovela o de modas, que de la palabra de Dios, ¿Cómo entonces no seremos engañados? Si lo único que nos puede mantener en la vida eterna, es vivir una vida conforme a la escritura, pero ¿Cómo viviremos conforme a algo que no conocemos? Nos hemos conformado como religiosos que se bastan solo con lo que dice el sacerdote frente a algo de la vida cotidiana y no hemos escudriñado si lo que dicen es cierto o no lo es.            Hemos pecado de holgazanes y conformistas, preferimos un “buen programa de televisión o una película” en vez de pasar esa hora y media frente a nuestras biblias buscando dirección para nuestras vidas, por todo eso, es que ahora el diablo tiene la posibilidad de decirnos una mentira usando un versículo bíblico, y nosotros le decimos ¡¡AMEN!!

Decimos ser 100% dependientes de nuestro Dios y salvador Jesucristo, sin embargo, en porcentaje, los cristianos leemos más el diario, un libro o algún artículo barato por ahí, que lo que escudriñamos la escritura, si cree que soy duro al decir esto, pues piense en como iglesias llegaron a aceptar el homosexualismo como parte de una “vida cristiana normal”, o como hoy nuestras actividades evangelizadores, parecen más bien un camping de algún club deportivo de barrio, que un llamado a un arrepentimiento genuino, a un cambio radical de actitud.

Es de cuidado pensar en cómo mirará Dios desde su trono todo esto, cuando lo que Él más ama (su Hijo), tuvo que ser azotado y lapidado para redimir el pecado de la humanidad, cuando también hombres de Dios tales como Williams Tyndale tuvieron que pagar con su vida por la traducción de la biblia que hoy en día, muchas veces no llevamos ni a la reunión.                   Hermanos amados, héroes de la fe descritos en la epístola de Hebreos hicieron más proezas en el nombre del Señor y tuvieron más fe que nosotros juntos, que tenemos una edición de la biblia en nuestro idioma natal.

Por eso hoy satanás puede subir a los pulpitos de nuestras iglesias y decirnos lo que se le plazca, porque faltan hombres que de verdad amen al Señor de tal manera que la Luz de Cristo les resplandezca, tanto que a la primera manifestación de las tinieblas, ellos sepan que lo que dice tal “predicador” no puede haber sido la inspiración del Espíritu Santo.

Por último, muchas veces he escuchado esta pregunta ¿puede un hombre morir por una mentira? Pues estoy convencido que sí, pero mientras crea que esa mentira es la verdad.      Los apóstoles no murieron martirizados por una mentira, ellos vieron con sus ojos al Cristo resucitado y ascendido, sin embargo, hoy muchos que se llaman “discípulos” de Cristo, están muriendo por una mentira llamada herejía, por el simple hecho que no han buscado a Cristo de todo corazón, y por ende, su luz no puede resplandecer sobre sus tinieblas… Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas? (Mateo 6:23). Debemos tener sumo cuidado en creer que ya Cristo terminó toda su obra en nosotros.

Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo. (Efesios 5:14) 

Dios te bendiga,

Profeta de Dios.
9 nov 2011 |

Nadie dijo que sería Fácil


Juan 16:33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

La paz es algo muy anhelado, pero a pesar de aquello, es algo de lo cual no todos gozan, es que en este mundo tan controversial es más usual personas sumidas en depresión, estrés, melancolía o en agobio, que personas que disfrutan de paz, y tal vez, el hecho mismo de no poder gozar de paz, no pase necesariamente por que aquel preciado sentimiento no esté a nuestro alcance, ya que soy un convencido que si se puede tener paz en medio de la tormenta, pero el asunto no radica tanto en el sentimiento mismo de la paz, como en aquellas cosas que a nuestro estrecho parecer son los móviles que no nos proveen tan dichoso sentimiento.

Es así como por ejemplo la paz que desea sentir una persona drogo dependiente, la busca en los efectos de lo que consume, el codicioso por otra parte, la busca en la obtención de mucho dinero, y el avaro en la acumulación de este mismo, el perfeccionista, la busca en realizar algo de manera exacta, y regularmente no la logra, porque en este mundo, nada es perfecto, en definitiva, a pesar de que según la escritura, Jesús dice dejarnos su paz como un regalo (mi paz os doy), nosotros, los hombres, somos más capaces de acceder al agobio y al afán, que a ese precioso regalo llamado paz, porque al parecer son nuestras prioridades y los medios que creemos nos producirán paz, los que están definitivamente fuera de foco.

Sin lugar a dudas la paz es demasiado importante en todo orden de cosas, necesitamos paz en la familia, necesitamos paz en la comunidad entera, necesitamos paz entre los países, porque sin la paz, no sirve de nada esforzarse noche y día para conseguir una mejor manera de vivir, si la guerra o la violencia predominan, ya que en vez de disfrutar de los excedentes que provienen del trabajo duro, voy a gastar esos mismos excedentes en reconstruir lo que la violencia y la guerra dejó.                  Eso es lo que pasa hoy en Chile, en general esta nación es una nación de abundancia, y aunque existe gente que vive en extrema pobreza, es cosa solo de pasearse una tarde por lugares como La vega de abastecimientos Lo valledor, y ver como en el suelo hay frutas y verduras en buen estado, comibles, pero en el suelo como si fueran desperdicios, ¿si eso no es abundancia, entonces que es lo es?, pues en este país tan abundante, bendecido con diversos climas que permiten tener diversos frutos de la tierra, con una economía bastante mejor que mucho otros países de Latinoamérica, hoy se gastan millones en reparar calles, semáforos y señalizaciones del tránsito, porque aunque tenemos abundancia (mal o bien repartida, ese no es el tema) hoy no tenemos paz, y no porque Dios no nos quiera proveer de ese precioso don, sino más bien, porque nosotros, los hombres tenemos nuestras prioridades cambiadas y creemos que una educación de mejor calidad y gratis (que es válido quererla) nos proveerá de paz y felicidad, y como no la tenemos, entonces la paz se esfuma de nuestro cotidiano vivir.

Pues eso no solo pasa en Chile, sino en todo el mundo, unos buscan la paz a través de la obtención de muchos bienes, mientras que la historia sigue siendo marcada con el suicidio de muchos millonarios, otros la buscan en la droga o la fama, mientras artistas y cantantes famosos siguen muriéndose ahogados en su propio vómito, otros buscan la paz en el placer sexual, mientras enfermedades veneras tan letales como el sida siguen cobrando vidas como la misma guerra, en fin, la lista es interminable, y el hombre sigue aún sin percatarse que la paz interior que busca nunca la encontrara en nada de eso, ni aún en la misma religión, porque la religión no hace más que aparentar piedad y paz, pero niega la eficacia de la misericordia y culmina atando al hombre a reglas y normas que Jesús jamás estableció.

Con esto no estoy diciendo que las personas no tienen necesidades que deben ser suplidas, estoy completamente de acuerdo que si el hombre vive en comunidad, la comunidad misma a través de quienes la gobiernan, deben buscar el beneficio mayor y POSIBLE que puedan proveer para todas las personas de esa comunidad, sobre todo a aquellos que no han tenido la fortuna de no contar con mayores recursos para subsistir.          Sería necio negar que hay gente que tiene necesidades básicas que debe suplir, pero no dejemos que estas necesidades nos quiten los ojos de aquel que es bueno y poderoso para proveernos de aquellas y mucho más.  Fue Jesús quien dijo El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy (Mateo 6:11) orando así a Dios el Padre, porque Él mejor que nadie sabe que Dios tiene muy en claro cuáles son nuestras necesidades y que además de eso, Él tiene el poder para proveer para cada una de esas necesidades, y si creen que estoy hablando barbaridades, pues solo miren las aves del cielo, ellas no siembran ni cosechan, y ninguna de ellas cae al suelo sin que Dios lo permita, tal y como los preciosos lirios del bosque, que no se esfuerzan en coser su preciosa vestidura, mas ni aún la gloria del Rey Salomón es comparable a su hermosura (texto parafraseado), pues todo aquello y la creación completa muestran la fidelidad y el poder que Dios tiene en sostener su propia creación ¿podrá él, no sustentar tus necesidades más básicas?.

Pues bien, en cada una de las necesidades que como humana creación tenemos, existen dos opciones, o afanarnos y complicarnos la vida de cómo hacemos lo imposible para suplirlas y así obtener una momentánea paz hasta que volvamos a padecer necesidad, o podemos definitivamente (sobre todo como hijos de Dios y nacidos de nuevo) confiar en la incomparable e infalible fidelidad del Dios que jamás falla, Filipenses 4:6 dice lo siguiente: Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. La palabra afanosos, significa ansioso, perturbado, acongojado y preocupado, y a su vez, proviene de una raíz griega que es sinónimo de dividir, es decir, estar perturbado, acongojado, ansioso o preocupado, es el equivalente a estar dividido de la presencia de Dios, y por ende, de su paz.

Dios sabe de qué cosas tenemos necesidad, Él sabe que necesitamos cada día comer, que necesitamos vestimenta, zapatos, un techo donde refugiarnos de la lluvia o cubrirnos del intenso calor, pero Él no solo lo sabe, Él quiere suplir nuestras necesidades que al no estar satisfechas, producen agobio y nos roban la paz, por ello el príncipe de paz nos dice Por nada estéis afanosos, sino presenten delante mí las peticiones de vuestras necesidades, ya que una vez presentadas aquellas peticiones, algo sobrenatural ocurrirá, sentirán aquello que les ayudara a avanzar a pesar de las circunstancias, Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús (Filipenses 4:7).
¿No es paz lo que necesita un hombre con una enfermedad terminal?  ¡¡No, él necesita un tratamiento a full!! Me dirá alguno, pero ¿de todas maneras todos moriremos? aunque sane hoy, algún día dará su último aliento ¿no sería mejor tener paz ante lo inevitable? Los millonarios que viven en un país en guerra ¿no pagarían cualquier precio por que sus hijos vivan en un país donde abunde la paz? Pues lo que está diciendo el Apóstol Pablo en esta epístola, es que el enfermo terminal y el rico en un país en guerra, tanto como tú y yo en medio de cualquiera sea nuestra tribulación, PODEMOS DISFRUTAR DE UNA PAZ QUE SOBRE PASA TODAS NUESTRAS CIRCUNSTANCIAS.         Es Jesús quien puede guardar nuestros corazones, que ante la angustia se agobian por la situación difícil, y quien puede blindar nuestra mente que ante los problemas maquina afán tras afán sin solucionar nada, pero Él no lo hará si no aprendemos a establecer en definitiva cual será la única fuente que producirá y sostendrá aquel anhelado sentimiento llamado paz.

Jesús dijo lo siguiente… Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz… (Juan 16:33) el problema de no tener paz, no radica en que la paz misma, sino más bien en donde depositamos nuestro corazón y mente para sentirla, por ello que nuestra paz es momentánea, porque Jesús dijo EN MÍ tendréis paz, mas nosotros buscamos la paz en la seguridad que produce el dinero, en la que producen los momentos de esparcimiento, o en la paz que proviene de tener una buena relación familiar, aun sacrificando nuestra relación y el tiempo que debemos dedicarle al Señor, pero no la buscamos en aquel que hasta el día de hoy a sustentado el universo con el poder de su palabra.                 Insisto que ninguna de estas actividades son malas ensimismas, el asunto es que a pesar de que estas producen paz, aquella es momentánea y llegado el momento, nuevamente se esfuma y el agobio vuelve a tomar su lugar, sin embargo, la paz que produce Jesús, sobre pasa todo momento, razón y circunstancia, porque no se basa en un buen momento, ni en la confianza en un hombre que puede fallar, sino en las virtudes de un Dios bueno, que no solo siente amor, sino que es amor, y que ha prometido en ese mismo amor, que a los que lo aman a Él, todas las cosas les ayudan a bien, no importando si son muy buenas circunstancias o las más terribles de la vida, porque creemos en un Dios que tiene el poder de resucitar a los muertos, y aún muertos puede guiarnos mucho más allá de la muerte.

Una de las cosas que a mi alma produce paz, es la sinceridad y objetividad que tiene la biblia para mencionar las cosas, es así como en la escritura no solo veo las victorias del Rey David, sino también su adulterio y homicidio, y como estos no quedaron impunes ante Dios, también como el mismo apóstol Pedro que sanaba milagrosamente con su sombra, años antes, en la pasión de Cristo, negó a su maestro ensuciando sus labios con blasfemias, con el fin de salvar su vida, en definitiva, la sinceridad de la biblia me hace confiar más en ella, no tanto porque muestra a los héroes de la fe en sus victorias, sino más bien cuando los veo en sus fracasos, ya que es más confiable aquel que admite su error y pide perdón, que aquel que jamás que aparente que jamás se equivoca (hablando de hombres), pues en esa misma línea moral, la biblia dice que Jesús después de decir que en él tendríamos paz, dijo lo siguiente En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. (Juan 16:33) el mundo hoy está repleto de aflicción, como dije al comienzo del mensaje, es más fácil encontrar gente agobiada que llena de paz, y eso mismo dice la biblia de aquellos que seguimos la vida y el ejemplo de Jesucristo para vivirlo, que en el mundo tendremos aflicción, que no estaremos exentos del agobio, que la angustia no sería ajena a la vida cristiana, y es más, veo en la historia de la iglesia primitiva como se cumple esta profecía, miles de nuestros hermanos en la fe murieron martirizados y en aflicción en el mundo, por confesar que Jesucristo es el Señor, pero así como esta parte del versículo es verdad, también lo es la siguiente, Jesús dijo PERO CONFIAD, yo he vencido al mundo ¡¡ALELUYA!! Así como en este mundo padeceremos necesidades y angustias, así también PODEMOS confiar que Jesús ya venció por nosotros al mundo y todos sus agobios ¿no te produce paz saber eso? Pues si no te lo produce, es porque aún estas esperando tú mismo suplirte de tu propia paz, que ya has comprobado es momentánea y totalmente inestable.

Hermano amado en Cristo, la vida cristiana está llena de momentos de aflicción, de hecho en este preciso instante están persiguiendo a cristianos en países musulmanes por llevar una biblia en la mano, biblia que tú y yo muchas veces dejamos en casa cuando vamos al servicio, o que aún nos quedamos junto a ella en casa, lo que para ti es muchas veces algo usual como decir ¡¡soy cristiano!! A mujeres en estos países les cuesta violaciones y hasta la muerte.           Si, Jesús dijo la verdad, en este mundo tendremos aflicción, nunca nos mintió diciéndonos que seguirlo sería fácil, padeceremos persecución y querrán robarnos la paz, pero también dijo la verdad, en que en Él podíamos confiar, porque él venció al mundo, venció a la muerte y es Dios sobre cualquier circunstancia adversa que podamos estar pasando.

Nos podrán quitar los bienes, nos podrán despreciar e incluso golpear, podrán humillarnos y hasta quitarnos la vida, pero si nuestra confianza esta cimentada en Jesús, jamás podrán quitarnos la paz, porque la paz que esta sostenida en la fe del hijo de Dios, no se basa en las circunstancias que estemos viviendo, sino en aquel que es fiel, incluso aun a pesar de nuestra infidelidad (2º Timoteo 2:13).

Hoy el mundo no tiene paz, incluso aquellos que han logrado todo lo que han soñado en la vida, pueden perder esa paz momentánea cuando los cimientes de aquella tastabillen ante cualquier circunstancia adversa, mas los que quizás no tenemos todo lo que quisiéramos o que hemos soñado, los que no hemos logrado mucho en esta tierra o incluso aquellos que si habiéndolo logrado, y tienen el fundamento de su paz cimentado en Jesucristo, no habrá nadie ni nada que podrá movernos de aquella preciosa paz que sobrepasa las fronteras de todo entendimiento.

Estimados hermanos en la fe, al igual que ustedes, estoy aprendiendo y cada día solidifico más mi fe y mi esperanza en aquel que nunca falla, y por más difícil o dolorosa que sea la circunstancia, y el llamado de este mensaje es a confiar que a pesar que todo el mundo juegue a favor de robarnos la paz, Jesús, con su muerte, resurrección y vida eterna, ya venció al mundo, y hoy nos regala una paz no como el mundo la da, sino una que a pesar de las adversidades nos sostiene firme el corazón y ahuyenta todo miedo.

No importa lo que estés pasando hoy, si Dios lo dice ¡¡hoy tú eres más que vencedor en Cristo!!

Dios te bendiga hoy,

Profeta de Dios.
11 oct 2011 |

El dios de nuestras circunstancias



Romanos 14:8  Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.

El Dios al cual nosotros seguimos y servimos se caracteriza por ser amoroso, comprensivo y muy bueno, salmos 103:3 dice al respecto Él es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias; nuestro Dios es por esencia un Dios responsable de su creación y aún mucho más de aquellos que por su gracia somos hijos, él dice saber de qué cosas tenemos necesidad (Mateo 6:8) e incluso nos insta pedirle con confianza el pan de cada día (Mateo 6:11).

En definitiva, Dios tiene la característica de ser un ser que está pendiente y atento a las necesidades de nuestra vida, empezando por la incapacidad que cada ser humano tiene para llegar al cielo y supliéndola a través de su hijo, y aun proveyéndonos de las cosas que son necesarias para nuestro diario sustento.                       Recuerdo en una ocasión, estando recién casado y viviendo solamente con un sueldo, el gas para cocinar se nos estaba acabando, y no contábamos con el dinero para comprar uno nuevo, y al menos en unos 15 días más no lo tendríamos, y aquella circunstancia nos llevó a echar mano a la fe y orar por el balón de gas y clamar a nuestro Padre celestial que nos proveyera del “pan de cada día”, y como ya sabrán, Dios fue fiel a su promesa y el gas nos duró casi 2 meses más, alcanzando no solo para cocinar, sino también para hacer funcionar el calefactor de agua y así poder ducharnos.           Ese es uno de los tantos testimonios que Dios nos ha permitido vivir junto a mi esposa, para comprobar que sus palabras no caen en tierra, si él dijo que sería fiel, lo sería, no importando ninguna circunstancia ni lo difícil que fuera, Él es fiel, simplemente porque él lo dijo, y lo dijo, así será.

Ahora bien, como lo he dicho otras veces, Dios permite que sus hijos vivan ciertas circunstancias adversas, con el fin de glorificarse Él en nuestras vidas, para mostrarnos su poder y demostrarnos su amor, y a través de las adversidades forjar nuestra fe en Él, y revelarse así de una manera más evidente en nuestras vidas, fue así como Job después de solo oír de Dios, terminó viéndolo, como los tres jóvenes en babilonia después de creer solo por convicción a las escrituras, terminaron en un horno ardiente que no quemaba y de la mano del precioso hijo de Dios, y así la escritura está repleta de experiencias de hombres que a través de las circunstancias adversas aprendieron a conocer a Dios de una manera tan profunda que de no haberlas vivido, les hubiera sido imposible haberlo conocido así.

Es nada menos que glorioso ver como Dios responde nuestras oraciones, solo piensa lo que siente tu corazón cuando vez que aquella persona por la cual oraste durante años para que su corazón de piedra se volviera en uno de carne, con al pasar de los años lo vez derretirse en el altar de una iglesia pidiendo perdón por sus pecados, o cuando al orar por el pan de cada día, al abrir los ojos luego de oración escuchas que alguien golpea tu puerta con aquella anhelada provisión (alegóricamente hablando) y si tu aún no has vivido el milagro de saborear la fidelidad de Dios en cualquier área, pues debes saber dos cosas, la primera es que te has perdido de conocer a Dios y deleitarte en él de una manera más sobrenatural aún, y lo segundo es que si quieres tomar el desafío de conocerlo así, solo debes pedírselo y no dudes que él lo hará, pero debes ser valiente para pagar el precio de ya no hacer las cosas en tus propias fuerzas, sino dejar a Dios ser Dios en toda tu vida.

Sin lugar a dudas, el hecho que Jesús responda nuestras peticiones aumenta nuestra fe y tranquiliza nuestro corazón, pero hay algo que debemos tener presente para vivir en un evangelio completo, y es que Dios no es el genio de nuestra lámpara, Él nos ama, Él tiene pensamientos de paz para sus hijos, Él es fiel para darnos el pan de cada día y es un Padre responsable y amoroso que conoce muy bien cuáles son nuestras necesidades, pero, nada de eso es sinónimo que jamás las circunstancias de nuestra vida no serán adversas, el pensar que las situaciones difíciles no provienen de Dios es el equivalente a sacar el libro de Job del canon bíblico, con todo esto quiero decir, que Dios puede escuchar todas nuestras oraciones, pero el hecho de que el las oiga no da por hecho que las responderá, y aún, respondiéndolas no siempre lo hará de la manera que tú y yo estamos esperando, él es Dios, él manda y él sabe, por ende él tiene toda la soberanía para determinar de qué cosas realmente estamos necesitamos y por qué circunstancia necesitamos pasar, y que peticiones no son otra cosa que egoísmo revestido de religiosidad que simplemente quiere satisfacer un deseo carnal de nuestro caído corazón, hermano amado, te guste esto o te desagrade, pero Dios es más sabio que tú y yo juntos, Él sabe lo que hace.

Es aquí donde nuestra fe sufre una metamorfosis y crece o se enferma y cae, donde lo que pedimos o “creemos es una necesidad imperante” no es suplido de la manera que pedimos ni el tiempo que estimamos, es en ese momento donde la circunstancia comienza a mostrar el poder que tiene en sí misma, tanto así que aquella situación puede volverse un dios para nosotros y cautivarnos y ensimismarnos, destruyendo poco a poco nuestra fe en el verdadero Dios.

El Señor me ha demostrado que las circunstancias tienen la capacidad de mostrarnos quienes somos realmente, si en nosotros hay un carácter maduro y practico o infantil y complicado, y tanto las circunstancias adversas como las que se nos dan fáciles nos muestran cual es el carácter que prepondera en nuestro corazón, por ejemplo ¿Cómo reaccionamos al ver respondida la petición de nuestro corazón? Pues, nada menos que con una sonrisa que abarca toda nuestra cara, porque vemos como el amoroso Padre celestial quiere incluso alegrarnos el corazón con un presente, pero ¿Cómo reaccionamos cuando han pasado semanas, meses o incluso años y pareciera que nuestras oraciones no suben más alto que el techo de nuestro hogar? Pues, siendo lo suficientemente sincero conmigo mismo, debo reconocer que no me siento para nada bien cuando aquello ocurre, no hay una sonrisa cristiana en mi cara, no hay animo de hacer caridad, aparentemente mi corazón “lleno” del amor de Dios, no palpita sentimientos de bondad ni para mis amigos y menos para mis enemigos, y me siento un poco como ese personaje de caricatura llamado “mala suerte” al que lo seguía una nube negra y lluviosa por donde fuera que iba ¿no es esa también tu actitud? Pues, déjame decirte que hasta allí llega nuestra madurez espiritual, hasta ese momento llega nuestra solida fe, es hasta la circunstancia adversa donde se muestra realmente quienes somos y sobre que estamos parados, y sobre qué hemos construido nuestra fe, si lo hemos hecho sobre la arena donde las circunstancias adversas derribaran nuestra casa o sobre la roca, donde ninguna circunstancia, por fuerte que esta sea, nos hará tastabillar de nuestra fe.          

Si en las circunstancias adversas de nuestras vidas aún predomina un espíritu amargoso y deprimido, entonces eso demuestra que ante el problema dejamos de ver al Dios todopoderoso de nuestro lado y coronamos al “dios” llamado circunstancia, para que desde la mala noticia comience a decirnos como vivir nuestra vida cristiana, determinando ese “dios” con el poder de su adversidad el estado de nuestro ánimo, es que no podemos negar que todavía nos falta demasiado para llegar a ser como Cristo, todavía estamos temerosos en el valle del problema mirando a aquel gigante que nos desafía diciéndonos ¿Dónde está tu Dios ahora? Y nuestro corazón le cree a ese “gigante” que hace tiempo está decapitado, en vez de creerle al verdadero y poderoso gigante que venció en la cruz, pagando la deuda que verdaderamente era impagable y regalándonos con su resurrección la vida eterna que realmente era imposible obtener sin ese milagro. 

Que poderosas pueden llegar a ser las circunstancias y que determinante son en nuestras vidas aquellas situaciones descolocadoras, si es solo cuestión de recordar como aquella mala noticia nos amargo al día o como aquella buena nos la alegro, y no digo con esto que nuestros sentimientos deben anularse, porque Dios no hace eso con nosotros, Él creo los sentimientos para que pudiéramos experimentarlos, si fuera pecado sentir pena o alegria, entonces Jesús hubiera pecado, el tema no va por convertirse en un ser anulado, que nada lo hace sonreír o llorar, es legítimo gozarse y airarse, está permitido sentir amor e incluso odio (contra el pecado) el problema radica en que en nuestro corazón caído movido por las emociones (también caídas) cada vez que las cosas no se dan como uno quiere, entonces esas emociones le permiten a las circunstancias determinar, incluso, la manera en que vivimos nuestro cristianismo, y es que si las circunstancias no tuvieran poder para determinar que decisiones debemos tomar en nuestra vida, entonces Dios ni se preocuparía de estas, pero lamentablemente (para nosotros) son las circunstancias las que determinan desde nuestro estado anímico hasta con quien nos casaremos, por lo tanto las circunstancias son poderosas para determinar inclusive, si seguimos en el camino de la fe o si lo dejamos definitivamente.         Por ejemplo ¿Qué factores circunstanciales determinan donde nos congregaremos? Pues si la iglesia nos gusta (¿le gustará a Dios?) si queda lejos o cerca de casa, si el pastor dice lo que a mí me parece correcto o no, etc., las circunstancias determinan como y donde desenvolveremos nuestra fe, también por ejemplo determinan como viviremos nuestro cristianismo ¿amamos a nuestro enemigo? ¡¡A no, es que él me daño demasiado!! Dirá alguno, ¿entonces dejamos que aquella circunstancia que ocurrió en ese momento con esa persona determine si OBEDECEREMOS O NO la palabra de Dios? ¡¡Si estoy cansado o llueve mucho, hoy no me congregare!! ¡¡Si no me alcanza el dinero este mes no diezmare!! Pues ¿son las circunstancias las que muchas veces determinan la manera en que vivimos nuestro cristianismo? si es así, entonces, aunque duela, el cristianismo que estamos viviendo es uno de juguete e infantil, porque la meta del cristiano es llegar a ser como Jesús, y Él nunca vivió por las circunstancias, de ser así, hasta el día de hoy Jesús no hubiera entrado a Jerusalén, porque allí lo odian y querían crucificarlo ¿ridículo verdad? Pues así de ridículo considera Dios nuestra actitud cada vez que dejamos que el “dios circunstancia” se corone en el trono de nuestra situación, en vez de seguir mirando al Padre por sobre toda circunstancia, sabiendo que Dios es mucho más poderoso que cualquier dificultad que estemos viviendo, por compleja que esta sea.              Hemos dicho “Dios es más grande que tu problema” pero en el fondo no creemos que este principio sea aplicable a nuestra situación en particular.

Ahora bien, es innegable que las circunstancias tienen el poder de robarnos la fe, de hacernos flaquear, e incluso en algunos casos de sacarnos del camino del evangelio y volvernos atrás, pero, Dios tiene un poder mucho mayor que las circunstancias, y Él sabe cómo usarlas para que en vez de que estas nos saquen del camino de la fe, más bien nos transformen de tal forma que podamos seguir al Señor no en virtud de las circunstancias, sino, a pesar de ellas, y cuando digo a pesar de ellas, no solo me refiero a los malos momentos de la vida, sino también a los buenos, ya que muchas veces he visto a gente que en medio de la adversidad clamaron, clamaron y clamaron salvación a Dios, mas cuando Dios les salvó de su mala racha, no hicieron más que dar media vuelta y seguir sus propios caminos, tal y como jóvenes estudiantes que conozco que permanecían firmes y congregándose sin falta, que pidieron a Dios una respuesta para llegar a la educación superior, y que luego de haberla obtenido, ellos ya no están en los caminos de la fe o su compromiso con la obra decayó considerablemente, les va muy bien en sus estudios, sin embargo, ya casi ni se congregan ¿Qué ridiculez, verdad?.    Pues Dios tiene el poder para hacernos fieles a pesar de nuestras de nuestras buenas y malas rachas, y para eso usará las justamente las circunstancias, pero es allí (como dije hace un momento) donde se mostrará quienes somos realmente cada uno de nosotros, es allí donde también deberemos tomar la decisión de, avanzar y seguir en pos de el Señor a pesar de la situación difícil, o hundirnos en medio del mar de nuestros problemas quitando la mirada del maestro.

Dios quiere de nosotros un carácter maduro, quiere formar en nosotros creyentes que realmente lo amen con todo su ser, con toda su alma, por sobre toda circunstancia adversa o no adversa, Él anhela tener un pueblo que lo ame tanto cuando habrá el mar para sacarnos en seco de la esclavitud, como cuando en medio del desierto ardiente el sol nos queme la espalda y escasee el agua, es decir, que nuestra mente este tan comprometida con nuestro amor por Dios, que podamos decir como Pablo, ya sea que vivamos o muramos, del Señor somos, no importa si hoy se me entero que recibí una herencia gigantesca y que todos mis problemas económicos se resolvieron, o que hoy me detectaron un cáncer terminal y ni todo el dinero del mundo me podrá salvar, no importa lo que suceda, ya sea que vivamos abundantemente o estemos a punto de morir de inanición, lo que el Señor anhela es que independientemente de la situación que estemos viviendo lo amemos a Él y le demos honra.

Que difícil parece ser a veces la vida cristiana ¿verdad?, sobre todo cuando piensas que teniendo un Dios tan grande que podría suplir incluso hasta los caprichos más básicos de tu corazón, habrán momentos donde Él querrá que tú y yo pasemos por el desierto, solamente creyendo que Él es un Dios que te ama y que no te dejará desfallecer, o incluso si el permite que muramos, Él quiere que tengamos la convicción de que somos de Él aún en ese crudo y triste momento y que Él mejor que nadie, sabe lo que hace con nuestras vidas.                 Se ve difícil si se lo mira así, pero solo piensa un momento ¿qué sentirías tú, si tu hijo te amara con todo su ser cuando depositas un regalo para él a los pies del árbol de navidad, mas al otro día en la mañana ni se preocupa de saludarte, y te volvieras un perfecto extraño para él? Y no volviera a dirigirte la palabra hasta el día de su cumpleaños donde nuevamente traerás un presente para él, ¿no querrías mejor que él te amara, le regalaras algo o no pudiendo hacerlo? ¿No quisieras que él te dijera, ¡¡Papá, te amo aunque no puedas celebrar mi cumpleaños!!? Pues, aunque Dios puede darte todo lo que deseas, Él anhela que tu mayor deseo sea estar con Él, y para eso usara las circunstancias, para probar si en ti hay un corazón que ama las dadivas o, que agradeciéndolas ama por sobre toda circunstancia al dador.

Debemos entender que Dios es soberano, y no me digas que tú ya conoces esa verdad, porque aunque tú la sabes aun no la conoces íntimamente, si fuera así entonces, cuando en la vida perdiéramos aquello que más amamos, nuestro corazón aún estaría confiado en que Dios sabe lo que hace.        Uno no sabe cuánto ama a Dios, hasta que Él permite que las circunstancias nos pongan en jaque y tengamos que decidir si es Dios el Señor de todas nuestras circunstancias, o son las circunstancias las que se coronan como dios y comienzan a exigir nuestra adoración.

Hermano amado, Cristo quiere que aprendamos a vivir está palabra… Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados (Romanos 8:28), la madures espiritual en esta área no radica en que todo vaya bien o como nosotros esperamos que vaya, radica en aquellos que aman a Dios por sobre toda circunstancia, por que aquellos son los que son llamados conforme a su propósito y pueden ser usados por él.   Solo imagina la frustración de un misionero en el amazonas cuando deba comer gusanos para sobrevivir mientras le predica a los indígenas ¿será que Dios abandonó a ese misionero? Por supuesto que no, lo que pasa es que ese misionero ama a Dios tenga o no provisión para comer ¿tenemos nosotros ese carácter? Quizás alguno si, y doy gracias a Dios por lo que Él ha hecho con esa persona, puedo ver a Cristo en él, amando al publicano y abrazando al leproso, comiendo con los borrachos y llevando aliento y una nueva oportunidad a las prostitutas.             Hermanos amados, así era Cristo, y es hasta allí donde Dios nos quiere llevar, quizás no todos seamos misioneros ni todos tengamos la capacidad comer cosas asquerosas para sobrevivir, pero si todos podemos llegar a amar al Señor (y debemos llegar) por sobre cualquier situación que nos toque vivir, y una vez que aprendamos a amarlo a pesar de que no todo se nos dé como queremos, entonces aprenderemos a apreciar a Dios y su amor por sobre toda circunstancia en esta vida.

Amado en Cristo, recuerda que nada ni nadie nos puede separar del amor a Dios, mas cuando aprendamos a apreciar como un tesoro incalculable esta verdad, entonces estaremos listo para decirle al “dios” circunstancias ¡¡no te adorare, porque yo y mi casa serviremos a Jehová, pase lo que pase!!

Dios te bendiga,

Profeta de Dios.
30 sept 2011 |

Saber no es suficiente


Filipenses 3:10-12 a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, 11 si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos. 12 No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.

La palabra conocer en la biblia, generalmente significa intimidad, y en este texto (corroborando esto) cuando Pablo dice a fin de conocerle… la palabra en griego es ginósko que se traduce (entre otros términos) como reconocer, sentir, entender o llegar a comprender algo.   Este término también se usa en textos como Mateo 1:25, donde describe que José no conoció a María, sino hasta que nació Jesús, y en Génesis 4:1 donde dice Conoció Adán a su mujer…  (Conoció Hb. Yadá = Gr. Ginósko)  ambos textos hacen referencia a la unión sexual entre un esposo y su mujer, y claramente en términos bíblicos esto connota un gran respeto y una profunda intimidad, de hecho el marido es el único que puede ver el cuerpo desnudo de su mujer (Levítico 18:6-19) todo esto explica que cuando el Apóstol Pablo habla sobre conocer a Cristo, y el poder de su resurrección y la participación de sus padecimientos, está hablando de vivir una vida que esté íntimamente llena de la vida experiencial de Cristo.

Esta es una verdad demasiado profunda y a la vez incalculablemente valiosa, porque este es el camino que todo hombre debe tomar si tiene serias intenciones de ir al cielo, ya que ser cristiano no es solamente ser buena persona, dar limosnas o abstenerse de cierto vocabulario o vicios, la verdad es que todas esas cosas son buenas y un cristiano verdadero debe vivirlas, pero un genuino seguidor de Jesucristo es mucho más que todo eso, ya que con todo lo beneficioso que es dejar de fumar, beber o decir groserías, no solamente los cristianos logran dejar esas cosas, también hay personas que no profesando ninguna fe y por voluntad propia logran abandonar muchas cosas como esas (reemplazándolas por otras), sin embargo, ninguna de estas obras lo podrá llevar al cielo, porque para llegar allí es necesario ser mucho más que ser buena persona, es necesario llegar a ser como Cristo.   

Esta era la finalidad del Apóstol Pablo, no solo de su ministerio, sino de toda su existencia, su objetivo no era otro que conocer a Jesús de la manera más íntima que puede existir, con el único fin de impregnarse de la vida de Cristo, de la esencia más profunda del Hijo de Dios, y de tanto allegarse a su presencia, llegar a ser semejante a él en su mentalidad y amor.                 Para el Apóstol el conocer a Cristo era el motor que movió toda su existencia desde su conversión hasta su muerte, y sin lugar a dudas es el ejemplo que nos deja a todos aquellos que profesamos esta preciosa fe, que no importando las circunstancias que vivamos, ya sean buenas o malas, que nada ni nadie nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús, pero para que aquello sea real en nuestras vidas, no solo debemos hablar, mirar, o pensar en Cristo, sino que debemos lograr (por el Espíritu de Dios) vivir una vida completamente intima junto a Cristo, tan así que lleguemos incluso a ser uno con él, siendo su imagen la que se logre ver sobre nosotros y se deje sentir dentro nuestro.

No dejo de maravillarme de la manera en que el Espíritu Santo trabajó en todos los apóstoles, y no digo esto solo por los milagros, por los prodigios o por las maravillas que Dios hizo a través de ellos, ya que si bien todo aquello es sombroso por sí mismo, no es tan maravilloso el cambio milagroso y externo que puede hacer un prodigio, como aquel cambio que puede lograr el Espíritu de Dios en el corazón de un hombre que se deja transformar, y a eso me refiero con el magnífico trabajo que Cristo hizo por el Espíritu Santo en el corazón de los siervos de la iglesia primera.

Esto se deja ver mayoritariamente en la actitud de los doce (incluyendo a Pablo), ya que nadie como ellos conocido a Jesucristo tan íntimamente, ellos vieron al Jesús hombre, transfigurado, ascendido y glorificado ¿existe hoy una persona que haya vivido eso? Claro que no, sin embargo, cada vez que leo la biblia desde los hechos hasta el apocalipsis, veo una característica común en todos los apóstoles, HUMILDAD, clara y transparente humildad, y cabe preguntarse ¿Cómo habiendo vivido tales maravillas como incluso ir al tercer cielo, guardaron sus  en sus corazones tal eminente humildad y sencillez?  Pues porque el Espíritu Santo trabajo en ellos no solo en los milagros, prodigios y maravillas, sino principalmente en sus corazones, el formó en ellos un carácter y una mentalidad como la de Cristo, y fue tan grandioso lo que el Espíritu hizo en ellos, que muchos años después del glorioso día de pentecostés, ya no se relata en la biblia que los apóstoles buscaban los primeros lugares en el Reino de Dios, sino más bien se sentían indignos (Pedro) de padecer crucificados de la misma manera en que murió su Maestro.  Esa transformación no la puede lograr un hombre por sí solo, ni aún un maravilloso milagro de sanidad física, no lo puede lograr el mirar cómo se abre el mar de par en par, solo lo logra el Espíritu de Dios desechando un viejo corazón insensible de piedra, y estableciendo uno nuevo de carne y sensible a la voluntad de Dios.

Ahora bien, la humildad del Apóstol Pablo no son palabras fingidas, donde se lanza al suelo para que cualquiera lo pisotee y diga cualquier cosa de él, no es que él traía colgando un cartel que decía “humíllenme porque soy humilde”, el ser humilde para el apóstol se mostraba en simplemente reconocer que todo lo que había aprendido durante su vida, todo lo que él tenía como sustento y todo lo “bueno” que él podía ser, no le servían de nada ante la grandeza, Santidad, Justicia y Amor de Jesucristo, tanto así que él llega a reconocer que Jesús vino al mundo a rescatar a los pecadores, de los cuales él no era ni el segundo ni el milésimo, sino EL PRIMERO (1ª Timoteo 1:15).

¿Perdón pero Pablo no fue un hombre celoso de la Ley? Claramente SI, pero él se había dado cuenta de una verdad que muchos de nosotros pasamos por alto, que cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos (Santiago 2:10) por ende, Pablo estaba completamente condenado al fuego eterno por causa de “aquella” vez que ofendió “ese único” mandamiento.         Pues déjame reconocer que ese intachable rabino fue más pulcro en su manera de vivir antes de Cristo, que yo muchas veces estando ya en la vida cristiana, sin embargo, Dios transformó su corazón simplemente para que se dé cuenta, que muchas veces uno puede llegar creerse merecedor del amor y la salvación de Dios, e inmerecedor del infierno tan solo por hacer 99% de las cosas bien, pensando que ese 1% no es capaz de condenarme eternamente (aunque tu y yo sabemos que los porcentajes en nuestras vidas están al revés).

El corazón transformado, le hace ver a un hombre simplemente la realidad de su existencia, no es que Dios quiera condenarte y sea él quien enloda tu vida, el simplemente alumbra con su verdad nuestra realidad y somos nosotros quienes nos damos cuenta que no es el Hijo de Dios quien nos condena, sino nuestro propio pecado, por ello Cristo Jesús vino al mundo, a salvar a los pecadores, de los cuales yo no debo creerme el segundo ni el menos pecador, ya que de ser así, entonces aún creo que tengo suficiente bondad en mí como para merecer que Jesús muriera por mis pecados y darme el pase para ir el cielo.

Pablo comprendió a tal profundidad esta verdad, de que debía conocer a Cristo íntimamente para llegar a ser como él, que esa misma verdad lo hizo comprender que a pesar de tener tal revelación, él aún no había llegado a ser totalmente como Jesús, y que trascendente fue para el Apóstol darse cuenta de esto, porque era eso justamente lo que impulsó para ser como fue, él sabía que aún no estaba terminada la obra en él, y eso era lo que lo sostenía apegado íntimamente a su Señor, para dejarse transformar por Él diariamente.                 Tanto fue así, que ni aún su pasado ni sus errores cometidos a diario (involuntariamente) detenían su caminar para llegar a la meta ¿y por qué no lo detenían? Pues porque él mismo no pretendía haberlo ya alcanzado; pero una cosa hacía: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndose a lo que está delante, proseguía a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús (Filipenses 3:12-14 parafraseado) ¡¡GLORIA A DIOS!! El mismo hombre que dijo Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo (1ª Corintios 11:1) reconoció que a pesar de ya tener la revelación de lo que Dios quería hacer en el a través del Espíritu Santo, y de ser un hombre que vivía por y para Cristo, todavía no había alcanzado a plenitud la total figura de Cristo en él.                   Esto nos hace ver que aun estando él en el conociendo pleno de está verdad (de llegar a ser como Jesús) todavía no había alcanzado a vivirla en toda su plenitud ¡¡Que ejemplo de humildad!!

Que lejos estamos muchos de esta mentalidad, que ajenos estamos de ese carácter, y si no están de acuerdo conmigo, solo piensen un momento en las veces que por la gracia de Dios y por la guía del Espíritu Santo, hemos descubierto una verdad bíblica, y por el simple hecho de haber hallado luz y revelación, sentimos que ya estamos viviendo en esa luz y en esa revelación ¡¡que farsa, que autoengaño más grande!! Si aún la misma escritura dice que cuando tú y yo (esto no es para otro, es para NOSOTROS) solo OÍMOS (tenemos luz y revelación) una verdad, pero no la vivimos, entonces lo que hacemos es engañarnos a nosotros mismos (Santiago 1:22).

Es que debemos comprender y reconocer que saber la verdad no es suficiente, ya que el hecho de saber, en la práctica no es necesariamente lo mismo que conocer, porque conocer implica no solo manejar de manera intelectual un tema, sino vivirlo, conocer la verdad es intimar con ella, a tal grado de hacerte uno con ella, conocer la verdad es vivirla a plenitud, y es necesario que los cristianos reconozcamos que aunque sabemos muchas verdades del evangelio, que a pesar de tener una revelación más profunda de la verdad bíblica que otros grupos cristianos, y que teniendo ese conocimiento y jactándonos de él, aun así TODAVIA NO VIVIMOS EN LA PLENITUD DE LA REVELACIÓN DE LA VERDAD DEL HIJO DE DIOS, de ser así, entonces alguno de los que lee este mensaje deber sentirse espiritualmente superior al apóstol Pablo, y si es así, entonces quiero conocerlo, para que en persona pueda decirme ¡¡imita toda mi vida, así como yo imito en todo a Jesucristo!!.

Con todo esto podemos darnos cuenta, que el problema no radica en la revelación de la palabra de Dios, Él siempre ha querido revelarse al hombre, lo viene haciendo desde la creación del mundo, lo hizo con Moisés trayendo la Ley, lo hizo con Cristo quién nos mostró al Padre, y lo sigue haciendo a través del Espíritu Santo revelándose en Gracia y salvación al hombre.                    Por todo esto, el problema no radica en la revelación de Dios, porque Dios ha sido misericordioso y no ha escondido su verdad ni su amor.                     Debo reconocer que me siento demasiado privilegiado de ser parte de un pueblo que no solo ve y conoce a su Dios a través de la escritura, sino que además puede sentirlo cada vez que lo busca de todo corazón, Él es quién nos ofreció su trono de gracia (no de ira) para alcanzar misericordia para el oportuno socorro, Dios ama al hombre y siempre ha querido (y lo ha hecho) revelársele.

Ahora bien, el asunto es que aunque nosotros sabemos tanto, tenemos tantos libros, tantos institutos bíblicos y tantas maneras de estudiar la escritura, con todo y eso, NO HEMOS ALCANZADO (al menos la mayoría) a vivir en la plenitud de la palabra de Dios.                 Quiero que comprendamos que tenemos la revelación, pero aún somos carnales, todavía pensamos como niños berrinchudos que podemos hacerlo todo, que ya somos maduros, pero basta que Dios simplemente nos muestre un aspecto de la vida y los hecho de Cristo, para darnos cuenta que a pesar de saber tanto sobre Jesús, aún no hemos vivido su vida, y ese es el problema.   

Muchas personas que yo conozco, cuando alguien trae a colación un tema que ellos ya manejan intelectualmente, ellos dicen ¡¡A sí, claro, yo ya sabía eso!! ¿No te ha pasado a ti? Pues a mí sí, muchas veces cuando Dios quiso enseñarme algo de la escritura de la manera correcta, el hecho de yo SABER, impidió que el Espíritu Santo me hiciera VIVIR la escritura de la manera correcta ¿Por qué? Pues porque yo ya SABIA tal cosa, pero no la VIVIA, mas por el simple hecho de yo manejar cierta verdad, entonces daba por hecho que ya estaba viviendo en esa verdad ¿Qué engañados podemos estar por nosotros mismos?.

Hermano amado, quiero que entiendas que nuestra carne no tiene problema con recibir verdades reveladoras de la Palaba de Dios, el problema comienza cuando tú y yo tomamos la seria decisión de VIVIR (intimar, conocer) esa palabra revelada.       Hoy muchas personas están estancadas en el camino hacia la perfección del Espíritu Santo, por el simple hecho de que saben demasiado y creen que eso ya es suficiente, creen que por que han estudiado teología o algo similar, ya están completamente terminados, ya tienen un “nivel” de conocimiento que los capacita para ser, por ejemplo pastores, maestros o incluso apóstoles ¿es eso verdad? ¿el simple hecho de conocer teológicamente la escritura nos hace aptos para ir al cielo o ser partícipes de algún tipo de liderazgo? ¡¡A, es que como tal persona tiene la Maestría o conoce hace tanto tiempo la escritura, entonces damos por hecho que por eso Dios ya nos hizo aceptos delante del Padre para ser usados por él!!  Como si Dios anduviera buscando teólogos para ir al reino ¡¡que ridículo ¿verdad?!!

Hermanos amados, el Apóstol Pablo dijo lo siguiente No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.          El mismo reconoció que aún no había alcanzado la estatura de Cristo a plenitud en su vida, y aunque alguno pueda discrepar conmigo, estoy persuadido de que ningún ser humano la alcanzará totalmente a plenitud, sino hasta aquel día donde lo corruptible se vista definitivamente de incorruptible (1ª Corintios 15:53), pero el creer eso no me deshabilita para correr la carrera de la fe, no me hace inepto para pelear la batalla y esperar que al instante después de haber partido del escenario de esta tierra, pueda recibir la corona de justicia (2ª Timoteo 4:8).

Pero debo meditar en que si aún el mismo Apóstol Pablo creía no haberlo alcanzado aún ¿Qué me hace a mí pensar que yo ya estoy terminado, que ya he alcanzado la medida de la estatura de Cristo? Alguno dirá ¡¡bueno, yo no pienso haber llegado ya a esa altura!! Si es así, entonces ¿Por qué tantas veces sentimos que merecemos lo bueno que tenemos de parte de Dios? ¿Que nos hace sentirnos superiores a tantos hermanos en la fe que “saben” un poco menos que nosotros? ¿Por qué no podemos recibir la revelación de un tema que “ya manejamos”, y lo descartamos diciendo ¡¡No me lo repita, si yo ya manejo ese tema!!? Hermanos ¡¡no manejamos toda la verdad!! Pero no porque Dios no quiera revelárnosla, sino porque no vivimos a plenitud la que ya se nos revelo, solo pregúntate ¿amas verdaderamente a tu prójimo a como a ti mismo? ¿Pones la otra mejilla ante una ofensa? ¿Das prioridad a Dios por sobre todos tus bienes y seres amados? Hermanos, conocemos tanto la verdad, pero la vivimos tan poco que con ese hecho en vez de acarrear más gloria a Cristo, acarreamos mayor condenación contra nosotros por saber tanto y vivir tan poco.

Por último, el Apóstol Pablo dijo lo siguiente Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado (1ª Corintios 9:26-27)  ¿estamos corriendo la carrera de la fe con el objetivo claro de llegar a la meta de ser como Cristo? Pues si es así, entonces debemos seguir adelante no importando lo que venga, tenemos que llegar al final, y si Cristo viene antes de que lo hayamos alcanzado, entonces él nos alcanzará a nosotros y terminará su obra, pero si no es así, entonces estamos dando palos de ciego al aire, y debemos replantearnos si lo que sabemos ya sobre Cristo, lo estamos viviendo a plenitud y no se queda simplemente en nuestro intelecto, ya que de ser así, podemos hoy estar siendo heraldos (predicadores) de una verdad sin vivirla, y por eso mismo podemos ser eliminados sin alcanzar la meta final de nuestra carrera, llegar a vivir, sentir y pensar completamente como Jesucristo, el unigénito Hijo de Dios.

Dios te bendiga,

Profeta de Dios.