17 ago 2012 |

Intencionalidad y Motivación


Mateo 22:18  Pero Jesús, conociendo la malicia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis, hipócritas?

Se define al Don de Ciencia que describe 2º de Corintios 12:08, como Aquella virtud otorgada por Dios al creyente a través de su Espíritu, en la cual concede un poco de su Omnisciencia, para que através de esa visión, la iglesia pueda conocer cosas que de otra manera seria imposible saberlas.                         En resumidas cuentas, Dios muestra un poco de lo que sabe, con el fin de acarrear algo positivo para su iglesia, claramente algo que esta profundamente oculto, que seria imposible de saber si Dios no lo hubiese revelado milagrosamente.

No entrare en detalles con respecto a la manifestación del Espíritu de Dios, sino más bien quisiera a puntar a algo que aunque mentalmente lo sabemos, considero regularmente pasamos por Alto, y es que DIOS TODO LO SABE ¡¡Eso no es ninguna novedad!! Me dirá alguno, pero curiosamente, aunque sabemos muchas cosas, vivimos muchas veces como si no las supiéramos.  Dios es el único ser que tiene en la capacidad de saberlo todo, y no solo todos los misterios del universo, sino todo sobre cada una de las personas que existen en la creación, ya sean ángeles, principados, humanos, vivos o muertos, todo lo que sentimos, pensamos, deseamos, consideramos y creemos, todo aquello que nos hace llorar o reír, conoce tan profundamente lo que hoy estamos pensando, que si meditamos bien en esto, en algún momento hasta podría provocarnos temor el no poder ocultar de Dios aquellos pensamientos que queremos que nadie sepa.                               Él lo sabe absolutamente todo, por eso él será quien nos juzgue cuando ya no estemos en el cuerpo, y frente a Dios no existirá excusa alguna por no haber hecho su Voluntad.

Dios sabe lo que creo, y por que lo creo, y este es el meollo del asunto, tu y yo hacemos muchas cosas para Dios (o al menos algunas) queriéndolas o sin querer, y creemos que por haberlas hecho, no importa lo que nos haya motivado, seremos recompensados a su debido tiempo, por que lo importante, es que lo hayamos hecho.         
Pues, este es un craso error, 1ª de Corintios 13:01-03 habla sobre la preeminencia del Amor, y describe que yo podría, profetizar, tener ciencia, fe, hablar en lenguas, regalar mis bienes o incluso entregar mi propio cuerpo para ser inmolado en sacrificio para los demás, Y TODAS Y CADA UNA DE ESAS COSAS NO SERVIRIA DE NADA, si en mi corazón NO HAY AMOR.      ¿Por qué? ¿Profetizar, tener fe o hacer caridad es pecado? Por supuesto que no, pero lo que el Señor desea que comprendamos, es que no importa tanto lo que hagamos o dejemos de hacer, COMO AQUELLO QUE NOS DETIENE O NOS MOTIVA A HACERLO, allí esta el asunto.

Yo he pagado precios por seguir a Cristo, no se si han sido tan altos, pero en su determinado momento he debido decidir a quien voy a obedecer, si a Cristo o a mí, y aunque estoy seguro que me esforzado por hacer la voluntad de Dios y no la mía, no estoy tan seguro de haber hecho todo bien, hay momentos donde he debido callar y llevar el oprobio y la humillación, por que Cristo no sea blasfemado, pero en cada una de esas veces, donde he hablado o callado por amor a Cristo, debo cuestionarme ¿hago esto verdaderamente por que quiero que el Señor sea exaltado o por que vean cuando obediente soy yo al Señor? Es decir, la carne esta dispuesta a dejar que Jesús obtenga un poco de gloria, con tal de que MI ORGULLO crezca un poquito también.      Si, es verdad, yo puedo hacer lo que Dios me pida (algunas veces) con el único fin de que YO sea reconocido, o por el contrario, puedo camuflar con prudencia aquellas cosas que son temores para mi, y en ninguna de esas dos actitudes ES CRISTO GENUINAMENTE GLORIFICADO, no por lo que hice o deje de hacer, sino por que en lo profundo de mi corazón, la mayor motivación no fue el Señor, sino mi orgullo encubierto de servicio, o mis temores vestidos de prudencia.

Analizando mi propia vida, he llegado a pensar como mi propia humanidad puede sentirse motivada a ayudar al prójimo, y puedo sacarme del bolsillo lo suficiente como para sentirme tranquilo conmigo mismo, pero no tanto como para que a mi no me falte, pero aún haciendo eso, no es Cristo en mi, ¿pero por que? Simple, POR QUE NO ES TAN IMPORTANTE LO QUE HAGO, COMO EL PORQUE LO HAGO, y tanto lo que hago como el por que lo hago LO VE DIOS.

Esto se entiende con mayor claridad en las palabras de Jesús frente a la mujer que entrego dos blancas en el ofréndelo del templo…De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca;
Porque todos han echado de lo que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento. (Marcos 12:43-44) ¿Qué alabó Jesús de esa pobre mujer viuda, el monto o la confianza que ella manifestó en Dios? La respuesta es obvia, y si en mi corazón no está la motivación correcta, aún puedo usarme de estos versículos para ocultar mi avaricia y dar poco a la obra de Dios, haciendo ver que el monto no es importante, sino, lo hay en mi corazón.                                    Pues si mi corazón es como el de esa admirable viuda, yo, al igual que ella, echare en el Altar de Dios TODO LO QUE TENGO EN MI, obediencia a su palabra, amor admirable hacia Dios, fidelidad, honestidad, honor, y todo aquello que sustenta mi vida, no las pocas monedas que me sobran.

Ahora bien, yo quisiera que pensáramos en algo puntual, entendiendo que verdaderamente Dios lo sabe todo ¿Qué motiva nuestra vida cristiana? ¿Vivimos excusándonos en resquicios bíblicos para argumentar nuestra mediocridad espiritual? O ¿vivimos en todo el potencial que el Espíritu de Dios puede darnos? Digo esto motivado por muchas cosas, por ejemplo, he oído de gente permanecer en congregaciones que no les aportan en nada, por el contrario, que solo les demandan tiempo y dinero, y sin embargo, siguen allí como si una motivación “celestial” les dijera que deben permanecer allí, mas cuando les pregunto si saldrían de ese lugar, sus respuestas son regularmente ¡¡NO!! ¿y por que no? Pues ¡¡Por que Dios no me ha dicho que salga!! Bien, buena y repetitiva respuesta, pero ¿Dios les ha dicho que se queden? Pues tampoco, y si les hubiera dicho que se quedaren ¿y con que motivo? y si son sinceros consigo mismos, se darán cuenta que permanecen en esa mediocre institución por una sola razón, COMPROMISO.                   Compromiso con las amistades, compromiso con sus costumbres, compromiso con la gente, compromiso con la tradición ¿pero donde queda el compromiso con Cristo? Pues, permanecen malamente allí y sin obtener fruto alguno, por que se olvidan que Dios esta mirando más que sus “buenas acciones”, sus verdaderas motivaciones para seguir allí, y lamentablemente serán esas motivaciones por las cuales seremos juzgados.

¿A Dios le importa lo que hacemos? Claramente SI, pero le importa mucho más el POR QUE LO HACEMOS, e incluso, le importa mucho aquello que no hacemos, desmotivados por el temor, por la falta de compromiso con Cristo, por la cobardía o por cualquier otra carnal incitación… y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado. (Santiago 4:17)        ¿Por qué muchas congregaciones tienen problemas económicos? Pues simple, por que las personas que asisten allí, son avaras y egoístas, aquí usted me dirá ¡¡pero hermano, no sabes las verdaderas razones!! Pues puedo decir con conocimiento de causa, que aquellas cosas que no les permiten diezmar y ofrendar conforme a lo enriquecido, no son suficientemente fuertes como para evitarles gastar dinero en ropa, en televisión digital, en Internet, en viajes o en gastar en comida mucho más que lo necesario.           
Podemos hablar de que el diezmo es Antiguo testamentario, en que la ofrenda es lo que se debe usar hoy en las iglesias, en que ahora todo es del Señor y etc, etc, etc, sin embargo, si Dios desnudara nuestros corazones, sacaría a la luz una sola motivación, AVARICIA.

Finalmente, debemos comprender con la mente y el corazón que Dios mira dentro de nuestro fuero más interno, mira lo que nos mueve a hacer lo que hacemos, y si no hacemos TODO con la motivación correcta, no debemos olvidar que seremos juzgados no solo por nuestras obras, sino por aquellos que nos motivo ha hacerlas.

Dios te bendiga,

Profeta de Dios.