3 jul 2010 |

DIOS TAMBIEN TIENE MISERICORDIA



Jonás 4:11 ¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?


Estas son las últimas palabras que aparecen en el libro de Jonás, palabras de Jehová que tienen un matiz de critica de parte de Dios hacia el profeta, ya que si leemos los versículos anteriores, vemos como “caprichosamente” Jonás se molesta de una manera profunda por que Dios destruyó la calabacera (que él mismo había creado) que lo cubría del impetuoso sol del desierto, y la profundidad de la critica radicaba en que Jonás se lamentaba y sentía misericordia de la calabacera más que de la ciudad de Nínive.

A pesar de que este libro de la biblia tiene solo cuatro capítulos, nos deja una tremenda enseñanza sobre la incomparable misericordia de Dios, y aunque muchos critiquen al profeta Jonás como un ser falto de piedad, antes de condenarlo, es de justos saber por qué para Jonás era tan terrible profetizar en Nínive.

Nínive fue la capital de Asiria, y los Asirios dominaron e influenciaron los Reinos de Israel y Judá durante aproximadamente 250 años, dominio que sin duda ejercieron por medio de una fuerza increíblemente destructiva y despiadada, de allí que en Nahúm 3:1 se mencione a Nínive con el calificativo de “Ciudad Sanguinaria”, ya que desde Nínive se guerreo contra las naciones vecinas, y usó la más feroz crueldad contra los vencidos.
Narra la historia que después de sus victorias, se dedicaban a cortar las manos, pies, nariz y orejas de sus prisioneros, les sacaban los ojos y levantaban sobre los montes las cabezas humanas de sus victimas.
Debemos ser justos en reconocer que como humanos en muchas ocasiones (cristianos y no) nos dejamos llevar por lo que dictan nuestras emociones, que a su vez se mueven en virtud de lo que ocurre a nuestro alrededor y no en pos de la estabilidad y confianza que la palabra de Dios nos ofrece, por lo que también debemos reconocer que con “justa razón” el profeta Jonás no tenia la más mínima intención de profetizar en la ciudad de Nínive, un pueblo que se dedicó a someter a Israel por tantos años, y que quizás Jonás vio con sus propios ojos los vejámenes a los cuales los asirios sometían a su pueblo.

Fue tanta la indignación del Profeta por la orden que Jehová le dio, que negándose a la voluntad de Dios decidió descaradamente viajar lo más lejos posible del destino que su Señor le había trazado, ¿Esto no nos refleja un poco lo que somos nosotros? ¿Cuantas veces por causa de nuestras terrenales emociones hemos transitado por el camino de la desobediencia, por causa de que nuestro estado de ánimo se contrapone a la voluntad de Dios? Pensándolo bien, creo que juzgar los sentimientos que llevaron a Jonás a desobedecer al Señor, no distan tanto de las veces que como cristianos hemos decidido decirle al Señor con nuestros actos y a la cara ¡¡Dios, no hare tu voluntad, sino la mía!! que el Señor nos perdoné.

Ahora bien, de toda esta historia nosotros podemos desprender que Jonás conocía a Dios, el sabia que Dios era un Dios serio, que no jugaba al malvado y que cuando su ira se derramaba no había lugar en la creación que no temblara ante tal terrible poder, pero de esa misma forma también el amor y la misericordia de Dios superaban con creces el amor y la misericordia más profunda de una madre por sus hijos, y por lo tanto, él sabia que aunque era juicio lo que llevaba hacia Nínive, cabía la posibilidad de que ese macabro pueblo se arrepintiese de su maldad y buscasen en la profunda y siempre disponible misericordia de Dios, y con ello podían lograr que la ira del Dios todopoderoso se aplacara a tal grado que el juicio que venia sobre ellos fuese retirado. Y como ya sabemos, el temor que Jonás tenia se volvió realidad, y llegando el día cuarenta para el cumplimiento de la terrible profecía, como Nínive se arrepintió Jehová tuvo misericordia de la temible ciudad.

Todo esto nos demuestra que verdaderamente la misericordia de Dios no esta sujeta a emociones, tal y como nuestra manera de entregar misericordia, mientras que Dios espera obtener un resultado favorable para el hombre através de los juicio, el hombre castiga implacablemente de alguna u otra forma al que le ha dañado, y mientras más duro y prolongado sea el castigo mejor, esto nos hace comprender que para que el ser humano pueda expresar misericordia debe ser movido por un corazón lleno del Espíritu Santo, de lo contrario no podría perdonar el daño que le han hecho.

Dios tiene esa hermosa capacidad de perdonar de todo corazón cuando el hombre se arrepiente y olvidar la falta en la que el hombre a incurrido, él puede entregar una y mil oportunidades al ser humano que comprende que ha hecho las cosas de una mala manera, que ha ofendido al Señor con sus actos y que incluso a blasfemado contra Dios deliberadamente, Dios tiene misericordia de nuestras vidas y el nos la muestra cada día, no solo con palabras de aliento a pesar de nuestros errores, sino con actos palpables como seguir dándonos vida a pesar de lo mal que la vivimos.

La biblia menciona 36 veces esta verdad ¡¡Para siempre es su misericordia!! Y lo hace tantas veces por que quizás de alguna forma, los hombres nos olvidamos de esta verdad, y nos quedamos con el juicio contra los impíos, cuando justamente Jesús vino a rescatar lo que se había perdido, y los perdidos son los que viven en impiedad. Una cosa debemos comprender bien para entender la misericordia de Dios, y es que misericordia es recibir más de lo que merecemos, es decir, nosotros sabemos que la palabra de Dios nos invita a estar contentos con sustento y abrigo, pero también tenemos mucho más de lo que merecemos, Dios nos bendice (al menos en este país) con la libertad de proclamar el evangelio en las calles sin que nadie nos aprese por ello, mucho menos nos jugamos la vida al convertirnos al evangelio, y a lo más alguien nos molesta diciéndonos “canutos”, pero en definitiva a nosotros, los cristianos chilenos, no nos cuesta nada decir que creemos en Jesucristo. Eso es por un lado, sin contar con las bendiciones que día a día recibimos, estoy seguro (gracias al Señor) que a diario el Señor cumple su promesa de poner fiel su provisión sobre nuestra mesa, y para que hablar de nuestra salud, quizás alguno este enfermo, pero hasta en la muerte hay seguridad de que al partir, estaremos en los brazos de nuestro Señor. Por eso digo que tenemos mucho más de lo que merecemos (misericordia) por que nuestras vidas muchas veces no demuestran la gratitud de que debería, ni le damos la gloria a Dios como corresponde, es que en muchas áreas nuestras vidas hay errores garrafales que a esta altura ya no deberían ser errores, sino preciosas victorias de Cristo en nosotros, aún así Dios nos muestra su misericordia, que siendo infieles a él, aún así el permanece fiel en su provisión de vida para nosotros.

He bendecido a Dios por el productor y director de la película “La Pasión de Cristo”, por que a pesar de que yo he entendido el dolor y el sacrificio que Cristo hizo por mi, las imágenes de mi Señor siendo crucificado me han quebrantado el corazón, he quedado admirado con el tremendo amor de el Hijo Dios, que mientras sus manos son traspasadas por inmensos clavos para adherirlo al madero, en ese momento, el con justa razón podría haber maldecido a sus verdugos, mas de sus labios salía el siguiente clamor ¡¡Padre, no les tomes en cuenta este pecado, no saben lo que hacen!!, ¿Cómo es posible que se pueda amar tanto a la humanidad? ¿Cómo un hombre puede mostrar tanto amor que aún en medio de su lecho de muerte clame perdón por aquel que le esta matando? ¡¡Ciertamente aún no lo puedo comprender!!, como tampoco puedo comprender que Jesús haya seguido con claridad respecto a su misión hasta su último suspiro, cuando en medio del dolor por su laceración un hombre pecador crucificado a su lado le pide que se acuerde de él cuando entre en su Reino, y Jesús con todo el derecho de condenarle, en vez de eso el Señor vuelve a dar vida en medio de la muerte diciendo ¡¡Ciertamente hoy estarás conmigo en el paraíso!! REALMENTE, TANTO AMOR NO LO PUEDO COMPRENDER. No puedo entender como Dios puede tener tanta compasión de mi, si mientras yo le daba la espalda, me alejaba cada vez más de él, mientras le abofeteaba su rostro con mi maldad, mientras laceraba su espalda con mi pecado, mientras le coronaba con las espinas mi concupiscencia, mientras con el martillo de mi soberbia clavaba sus preciosas manos en la cruz, el en ese momento me decía, TE AMO… ciertamente no merecía tanto amor.

Es que verdaderamente DIOS TAMBIEN TIENE MISERICORDIA, el no solo tenia planeado lanzar a los pecadores al Lago de fuego, sino que también tenia planeado morir en la cruz para que muchos que nos merecíamos (y aún merecemos) ser empujados hacia ese lago, tuviésemos la virtud de que en su muerte fuésemos librados del fuego eterno.

Estimado Lector, tu que hasta ahora has vivido una vida mediocre espiritualmente hablando, tu que hasta hoy sigues jugando entre el pecado y la vida en santidad, te exhorto a que definitivamente le entregues tu vida a Jesucristo, y me refiero a cada área de tu vida, rendirla a sus pies, no por miedo a que te condene al sufrimiento eterno, sino por gratitud a ese inmenso amor que mostró hasta el final muriendo en esa cruz por ti.

El Señor sabe hasta donde cada uno de nosotros puede vencer, por ello que donde a nosotros se nos acaban las fuerzas, es donde Cristo opera con las suyas en nuestras vidas, aquello que parece difícil de vencer, si realmente anhelas ser un cristiano que vive en santidad, deposita tu pecado en el altar de su poder y permite que Jesús con su sangre lave tu culpa y venza por ti aquel pecado que para era imposible vencer.

Jonás sabia que Jehová iba a perdonar a Nínive, por que Jehová no es tan solo fuego consumidor, sino es primero Amor, así también hoy Jesucristo te dice a ti ¡¡dentro de cuarenta días destruiré tu vida (parafraseando), pero si de corazón realmente quieres vencer ese pecado que asquerosamente te aparta de mí, deposítalo en mi poder y yo te fortaleceré para vencerlo en ti, y así quizás tendré misericordia!!

"Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. Isaías 1:18


Dios te bendiga,

Profeta de Dios.