24 mar 2010 |

El Judas que puede haber en ti


Juan 12:03-06 Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume. 4 Dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que lo había de entregar: 5 --¿Por qué no se vendió este perfume por trescientos denarios y se les dio a los pobres? 6 Pero dijo esto, no porque se preocupara por los pobres, sino porque era ladrón y, teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella.

Marcos 14:10 Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, fue a los principales sacerdotes para entregárselo. 11 Ellos, al oírlo, se alegraron y prometieron darle dinero. Y Judas buscaba oportunidad para entregarlo.


El relato sobre la adoración de María, la hermana de Lázaro (el resucitado) me impacta, por que muestra como una simple mujer con el solo animo de adorar a Dios con todo su corazón, haya pasado a la historia bíblica, a tal grado que Jesús mismo dijo que donde se predicara el evangelio, se le mencionaría a ella por su devoción. ¡¡Que privilegio!! Jesús decretó que así fuera, y hasta el día de hoy, dos mil años más tarde, aún su devoción por Cristo nos deja un gran ejemplo. Pero el tema de hoy no trata sobre la adoradora hermana de Lázaro, sino sobre uno de los personajes más detestados de la biblia, Judas Iscariote.

El relato de Juan 12:03-06, es el que antecede al hecho ocurrido en Marcos 14:10-11, si bien el relato de Juan no continua diciendo que Judas ya pensaba en entregar a su maestro, si declara que no son todos los apóstoles quienes criticaron el acto adorador de María, sino solamente Judas Iscariote, quien teniendo la bolsa (el dinero del ministerio de Cristo) sustraía robando de lo que se echaba en ella.

Lo que me causa extrañeza de todo esto, es que Judas estuvo con los doce cuando fueron revestidos de autoridad sobre los espíritus impuros por Jesús, y fueron enviados de dos en dos (Marcos 6:07), también estuvo en medio de los 12, cuando Pedro en revelación le atribuye la calidad de Mesías a Jesús (Mateo 16:16-17), en definitiva, Judas no estuvo exento de recibir revelación divina, no estuvo exento tampoco de ser usado por Dios echando fuera demonios o sanando enfermos (Mateo 7:22-23), por lo tanto ¿Qué fue lo que hizo que Judas traicionara al maestro?, analizando el contexto de todos estos versículos, se desprenden dos cosas, primero que el tener buena doctrina, experiencias con Dios o incluso haber sido usado por Dios no nos asegura la estadía en el cielo, sino el vivir en santidad, y segundo que fue LA AVARICIA la que llevo a Judas a convertirse en el traidor.

Una de las características de la avaricia, es que al igual que cualquier cosa que interrumpe la comunión entre un hombre y su Dios, es un IDOLO (Colosenses 3:05) y como tal exige tiempo, adoración y servicio, y el hombre que se entrega a la avaricia se entrega una de las armas más nefastas usadas por Satanás para destruir a las personas, sobre todo a aquellos que habiendo conocido la verdad (Cristo), han preferido trabajar sin cesar, dejando de lado al Señor, entregándole su adoración a la AVARICIA.

Lo peor de todo es, que aún una persona débil de carácter no puede apelar a que su enredo con la avaricia es una debilidad, ya que bíblicamente donde se mencionan las debilidades de la carne (Gálatas 5:19-21) no se hace mención de esta actitud como una de las obras de la carne.
Las obras de la carne en sí, son debilidades del hombre, son cosas que a la carne le gustan y se deleita en ellas, son tendencias pecaminosas que muestran la fragilidad del ser humano, es decir, para que un hombre caiga en el ejercicio de estas obras de la carne, necesariamente debe haber fragilidad en alguna de las áreas de su vida, sin embargo, para cometer avaricia se necesita tener los cinco sentidos bien puestos, esto quiere decir, que aunque la AVARICIA es parte de la naturaleza terrenal, no se ejerce en nuestra carne como una debilidad, por ello quién se entrega a la avaricia, no lo hace en su debilidad, sino en su plena conciencia.
Es así como Judas no traiciono a Cristo por que tuviese necesidad de dinero, sino por que en el amor concupiscente que le tenia al dinero, decidió voluntariamente entregar al Hijo de Dios, su maestro bueno, en las manos de los perversos Fariseos, por treinta miserables piezas de plata, que curiosamente era el precio por un esclavo.

Esto es penoso pero ocurrió, y aunque no lo crean sigue ocurriendo, yo he visto y sigo viendo como personas que antes servían a Cristo con libertad, han dejado al Señor por ir tras las “bendiciones”, han decidido dejarse vencer por su codicia y han hecho imagen en su corazón, imagen a la cual sirven, por la cual trabajan, por la cual se queman las pestañas y se esfuerzan, esa imagen puede perfectamente ser una casa, un auto, un hijo, una esposa o esposo, una carrera universitaria, un mejor trabajo, etc.

Lo que más me llama la atención de la actitud de Judas, es que él no había tomado la determinación de entregar al maestro (aunque creo que ya lo tenia pensado) hasta que esta mujer (María) derramó “desperdiciando” el perfume de Nardo sobre la cabeza del Maestro, y Jesús lo increpo diciéndole (parafraseando) ¡¡Hey, déjala en paz, ella a hecho lo correcto!!, esto me explica que Judas si bien ya tenia en mente entregar a su Señor, no lo había determinado hasta que Jesús lo contradijo, hasta que Jesús le dijo ¡¡No Judas!!, es en ese momento donde el se siente impulsado a definitivamente traicionar al Señor.

Yo me imagino la cara de vergüenza de Judas cuando Cristo le increpa defendiendo a María, me imagino sus pensamientos diciendo: ¡¡que se cree este que me habla así, yo estaba “pensando” en el beneficio de los pobres!!, !!, y con su cara roja de furia lo veo salir de esa casa decidido a darle un escarmiento a su maestro, ¡¡que necio!! ¿Verdad?.

Lo más triste de esto, es que esa misma traición la veo hoy en las iglesias, si, hoy mismo esa avaricia y esa actitud soberbia y traidora la veo en las congregaciones evangélicas chilenas, veo “hermanos (as)” en la fe que cada cierto tiempo, cuando no se les da lo quieren en las iglesias, cuando no se les encuentra la razón, cuando no se les presta la “debida atención”, o no se les “apoya en su ministerio”, no se les predica lo que quieren oír, cuando no se les da lo que ellos quieren, entonces estos “hermanos (as)” en la fe, toman sus cosas y van a traicionar a Cristo con el mundo, van y hablan mal del pastor diciendo que este no tiene misericordia con los pobres y miserables, van y salen a buscar la manera de crucificar nuevamente a Cristo con el fin de darle un escarmiento por el “daño” que el Señor les hizo. Que trágico, pero que verdad más real, mientras escribo esto se me vienen a la mente un montón de personas que alguna vez estuvieron sentadas junto a mi en las bancas de diferentes iglesias, mas ahora están en el mundo gastando las treinta monedas de plata que el diablo les regalo por haber sacado a Cristo de sus corazones.
Hoy veo hombres llenos de avaricia y soberbia, que miran al Señor como si este les debiera algo, que no son capaces de reconocer sus errores y aceptar la corrección de aquel que les ama tanto que hasta entrego sus vidas por ellos. Aún hay mucha humanidad en los cristianos y muy poca celestialidad, aún hay mucha codicia y soberbia en los corazones donde a esta altura debiese reinar el amor y la paz de Cristo.
Yo mismo conozco gente con la cual trabajé en distintas iglesias, que por algo que les dijo el pastor corrigiéndoles, hoy ya no se congregan más, o se fueron a vender su falsa humildad a otro iluso que se las comprará por un tiempo, yo conozco personas con sus corazones llenos de soberbia, tanto así que no se les puede decir que están cometiendo avaricia, soberbia o cualquier otro pecado, por que no aceptarían la corrección y cerrarían su corazón.

Que lastima que la iglesia de Cristo hoy este así, que pena el pensar que Cristo vendrá por una novia sin mancha ni arruga y sin embargo lo que yo más veo en las congregaciones de hoy son justamente eso, manchas y arrugas, veo maldad en los corazones de los hermanos, malas intenciones, pelambres y murmuraciones, veo falsos y egoístas conceptos sobre la gracia, veo cristianos hoy mismo robándole a sus empleadores, veo mentiras en los labios donde debería reinar la verdad, en definitiva veo a JUDAS en el corazón donde debería estar CRISTO.

Te desafío, a ti que has leído valientemente hasta aquí, a que pienses si en tu corazón hay avaricia, soberbia o autocomplacencia respecto de algún pecado, o si en tu corazón la palabra del Señor puede corregir con libertad, piénsalo hermano (a) ¿tu aceptas la corrección del Señor con humildad, o ensoberbeces tu corazón como lo hizo el hijo de perdición?, ¿aceptas que tu vida espiritual más parece carnal que espiritual?, ¿aceptas que necesitas cambiar de actitud y derramarte en verdadera adoración al Señor?, o ¿piensas que Dios te debe algo?

Júzgate a ti mismo y ten poca misericordia, para que cuando llegue el momento de que Dios te juzgue, tu ya no tengas nada de que avergonzarte.

¡¡¡Cuídate de ti mismo, del Judas que aún puede haber en ti!!!

Dios te bendiga,

Profeta de Dios.